“Cuando oigan noticias de guerras y de revoluciones no tengan pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendra enseguida”. Lucas 21: 5-11.
Una mujer de nombre Luz Maria, experimentó en cierta ocasión una gran carga, Se sentía turbada que no podía dormir ni comer, arriesgaba su salud física y emocional, estaba a punto de una crisis nerviosa. Sin embargo pudo reconocer que ella nada podía hacer para cambiar sus circunstancias.
Entonces leyó en una revista la historia de otra mujer llamada Rosa, que también había experimentado grandes dificultades en su vida. En el relato, una amiga le pregunto a Rosa, ¿como pudo soportar la carga de dichos problemas?.
Ella respondió: “Hago lo que esta en mis manos y lo demás lo pongo ante el Señor”.
Entonces ella continuo diciendo: “Pero no tan solo debemos llevarlas ante El. Debemos dejar nuestros problemas con el Señor. No solo esto, sino no debemos quedarnos con ninguno”.
Se cuenta una historia sobre un anciano que juro que nunca viajaría en avión. Sin embargo, cierto día se presento una emergencia y le fue necesario llegar con urgencia a una ciudad lejana. La vía mas rápida de lograrlo era por aire, por supuesto, así que compro el boleto, y se embarco en su primer viaje de avión.
Conociendo su renuncia a viajar, cuando sus parientes lo recibieron en el aeropuerto le preguntaron como había estado el vuelo, a lo que el anciano respondió: “Supongo que bien, pero les diré una cosa, en ningún momento deposite todo mi peso sobre el asiento”.
El Señor desea que eches todas tus cargas sobre El y que allí las dejes. El anhela que también le entregues el peso completo de tus problemas. Entonces, podrás continuar tu vida con la plena confianza, de que El cuidara de aquellas cosas que le has encargado.
De Daniel 3: Bendito seas para siempre Señor.
Textos Bíblicos: Daniel 2:31-45; Lucas 21:5-11; 5 minutos de oración en el hogar

