“Murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Se murió también el rico y lo enterraron”. Lucas 6: 19-31.  

¿Cuantos años se ha hablado (y nosotros también) acerca de la fatalidad el mundo? Guerras, discordias, envidias, egoísmos, violencia, injusticias, etc. y ¿Quien se preocupa ante todas estas  situaciones tan frecuentes y comunes, así como tampoco conformes con la dignidad del hombre?  y luego, ¿como reconocerse culpable cuando ya nadie llega a sentirse responsable?

Cada uno se encierra en sus propias  seguridades: “no es mi problema”, “apenas me alcanza a mi”, “que los mantenga el gobierno”, etc. Pues, en el Evangelio de hoy, tenemos un ejemplo de como se puede vivir en el “infierno en la tierra”.

Este rico, que nos cuenta la parábola, ni siquiera es voluntariamente contra el pobre…. simplemente lo ignora!, se le hace “normal” que exista a su alrededor, sin siquiera preocuparse que puede hacer por el. Y el rico… muere. Sera necesaria la muerte para que tome conciencia. Ahora ve las cosas con la mirada  interior que proporciona la eternidad. Siente la sima espantosa el abismo infranqueable al que se dejo conducir en la tierra, pues su ”infierno” comenzó en la tierra, pero “nunca tuvo tiempo” para darse cuenta. Ahora quería alertar a sus hermanos. Tiempo perdido!

Las advertencias mas solemnes nunca han cambiado nada  en el mundo. El infierno es una sima, un abismo en el que se esta perdido, es un aislamiento total, sin comunicación alguna, pero con la viva conciencia de que nadie puede vivir si no es con la comunión con los demás. Conciencia trágica, pues querría vivir, y ya no se puede!… Tampoco ya es posible disculparse con un “no sabia” ya que la preocupación por el otro es una llamada del corazón  que todo hombre siente si no se endurece su corazón aislándose.

Cuaresma es el tiempo en que Dios nos permite reflexionar, para “darnos cuenta” del “infierno” en que vivimos y podemos transformar en Gloria desde “aquí”. Aprovechemosla!

Reflexionemos en silencio

Textos Bíblicos: Jeremías 17:5-10; Lucas 6: 19-31; 5 Minutos de Oración en el Hogar

“El primero entre ustedes sea su servidor. El que se enaltece sera humillado, y el que se humilla sera enaltecido”. Mateo 23: 1-12.  

Viene del dia anterior…

Ellas lo comprenden todo, porque aman. Tienen una paciencia infinita, porque esperan. Es el corazón que mas se parece al de Dios. Si tuviéramos un corazón de madre para los demás,  las relaciones humanas serian comprensivas y cordiales, nos sentiríamos seguros los unos a los otros, no tendríamos necesidad de mentir y ser hipócritas.

Si tuviéramos un corazón de madre, nuestras relaciones se llenarían de luz. Madre. Para con nosotros mismos somos muy complacientes y benévolos, nos parece que no hacemos nada malo,  y si tenemos algún error, es mas bien sin querer, nos perdonamos enseguida. Algunas cosas que nos echan en cara , es porque no nos conocen bien;  en el fondo somos buenos, lo que pasa es que yo soy así, es mi temperamento y mi  manera de ser. También hay que tener en cuenta el ambiente, la falta de medios, miles de circunstancias. Yo no tengo pecado.

De Madre a juez nos convendría un poco mas de rigor y de exigencia para con nosotros mismos. Nos convendría escuchar mas a los demás y aceptar sus juicios. Dicen que es una de las cosas mas difíciles,  conocerse bien y juzgarse bien. Podemos pasar de un extremo a otro.

Juzgate bien. Juzgate en verdad y con justicia pero también con amor. Juzgate pero sin pasarse, tampoco debemos ser excesivamente duros con nosotros mismos. También tenemos que saber comprendernos, valorarnos y perdonarnos. Porque a veces que nos exigimos y condenamos demasiado. Un poquito de amor y de compasión para ti.

Reflexionemos en silencio

Del salmo 49: Porque recitas mis preceptos, y tiene siempre en tu boca mi alianza, tu que detestas mi enseñanza, y te echas  la espalda mis mandatos?

Textos Bíblicos:  Isaias 1: 10-16-20; Mato 23: 1-12; 5 Minutos de Oración en el Hogar

“Les dijo Jesús: sean misericordiosos como el Padre de ustedes es misericordioso, no juzguen y no serán juzgados, no condenen y no serna condenados, perdonen y serán perdonados, den y se les dará”. Lucas 6:36-38.

Un corazón nuevo es nuestra meta de cuaresma.

Decía Fray Luis de Granada que el hombre debería tener un corazón de hijo para con Dios, un corazón de madre para con los demás, un corazón de Juez para consigo mismo.

Porque, ¿cual es la realidad de nuestro corazón?

La realidad es lo que tenemos al revés. Nosotros tenemos un corazón de siervo para con Dios, de juez para con los demás, de Madre para con nosotros mismos. Por eso nos va como nos va, siervos.

Por mucho que le digamos Padre, acudimos a Dios con desconfianza, con poco o, con mucho temor, con pocas o muchas exigencias, como pidiendo la paga.

De siervos a hijos. Que el Señor nos  cambie ese atemorizado corazón, que nos haga sentirnos gozosos y confiados en su presencia, que seamos capaces de ponernos en sus manos incondicionalmente. Un corazón de niño ante su Padre, que no le discute nada, que no le regatea nada, Un corazón que se siente inundado en cada momento por un amor poderoso y gratuito.

Juez. Parece que todos hemos nacido con esta vocación. Nos encanta juzgar a los otros, lo que hacen y dejen de hacer, lo que dicen y dejan de decir, lo que se sienten o dejen de sentir, juzgamos hasta lo que piensan, que no siempre responde a lo que dicen, y nuestros juicios, tajante, condenatorios. Nos complace ver el lado negativo de los demás, los miramos fríamente y desde lejos, todo con culpa. Decimos que lo mejor es pensar mal. Repartimos premios y castigos.

De juez a Madre. Esto si que seria un cambio de corazón, las madres no juzgan a sus hijos, porque los miran entrañablemente, porque los conocen profundamente porque los miran de corazón…

Continuara mañana….

Textos Bíblicos:   Daniel 9:4-10; Lucas 6:36-38; 5 Minutos de Oración en el Hogar

“Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos no entraran en el reino de los cielos”. Mateo 5;20  

La cuaresma nos insiste en lograr una CONVERSIÓN. En el Evangelio de hoy tenemos un ejemplo por donde  podemos empezar, Jesús nos invita a “ir mas allá” de lo que todos hacen: dar para que me den, perdonar par que me perdonen, etc. Ante el “no matar”, Jesús ”completa” la ley, no es solo el gesto exterior lo malo, lo es ya la “rabia” que puede inducir a ello,… y las injurias verbales, los pleitos que envenenan las relaciones humanas,  llamar a alguien “imbécil” o maldito, es ya ser culpable de no amar.

¿Me dejo llevar por mi temperamento? ¿Soy despreciativo? ¿Soy duro en mis palabras?

Si vas a presentar tu ofrenda ante el altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja alli tu ofrenda ante el altar… Si hay discordia entre los hombres, la relación con Dios también se rompe.

Dios rehúsa la muestra de amor que pretendemos darle cuando no amamos también a sus hermanos!

Ve primero a reconciliarte con tu hermano y luego vuelve a presentar tu ofrenda.

Ha habido un rompimiento. Se han peleado y no se hablan. O de que el otro de el primer paso. “Estoy dispuesto a cuando el quiera por mi parte aqui estoy”.

Jesús afirma, precisamente, la postura inversa: es suficiente que yo me de cuenta de que el otro tiene algo contra mi… debo ir yo a su encuentro, dar el primer paso. Solamente  entonces mi ofrenda sera agradable a Dios.! Muéstrate conciliador con tu adversario.

Pero, si no tengo adversario, Señor! Tu hablas para los otros! ¿Verdad?. ¿Me “hacen enojar”  los que no piensan como yo? ¿Porque su temperamento es tan diferente al mio? ¿Porque tiene gustos culturales, públicos, litúrgicos, etc.  opuestos a los míos? ¿Porque me hace unas observaciones desagradables que me hieren?

Reconciliarme con… Señor, ¿que es lo que nos pides con ello?. Sencillamente la cualidad de nuestras relaciones humanas! No resignarse a los meros rompimientos. Construir una sociedad en la que reine el amor, en la que se recomponga sin cesar lo que sin cesar se descompone.

Textos Bíblicos: Ezequiel 18: 21-28; Marcos 5: 20-26; 5 Minutos de Oración en el Hogar

29
Feb

Invoquemos al Señor

   Publicado por: Admin en 5 Minutos de Oracion en el Hogar

“Cuando vio Dios sus obras y como se convertían de su mala vida, tuvo piedad de su pueblo el Señor Dios nuestro”.  Jonas 3:1-10  

Convertirse implica invocar a Dios. Es solamente en Dios donde esta la posibilidad de un cambio en nuestras vidas. Entonces convertirse implica llamar al Señor, llamarlo porque nos hemos extraviado.

Como el niño que se pierde en un supermercado gigantesco, y no tiene otra cosa que hacer sino llorar, y tal vez gritar: ¿donde esta mi papa?, ¿donde esta mi mama?

Hay que invocar al Señor. Examina tus caminos, hermano, mira a ver que hay que reformar, a quien estas dañando….

Hace mas de veinte años que no pisaba una iglesia. Se acerco titubeante a un confesionario. Se arrodillo y,  tras un instante de duda se desahogo entre lagrimas. Tengo las manos manchadas de sangre. Fue durante la retirada del frente ruso. Cada día moría alguno de los nuestros. El hambre era horrible.  Nos habían dicho que antes de entrar en las cabañas de madera, pusiéramos la mano en el gatillo del fusil, listos para disparar a la primera señal de peligro. Yo había entrado a una de estas cabañas. En su interior encontré a un anciano y a una chica rubia de ojos azules, cargados de tristeza. Pan. Quiero un poco de pan! les ordene. La chica se inclino. Yo pensé que iba a coger un arma, una bomba. Dispare sin pensarlo. Cayo boca arriba con un hilo de sangre en la comisura  de los labios. Cuando me acerque, vi que la chica apretaba en su mano un pedazo de pan. Había matado a una chica de catorce años, a una niña inocente que iba a darme un trozo de pan. Luego me di a la bebida intentando olvidar.  Pero, ¿como? ¿Hay perdón para mi?

Reflexionemos en silencio.

Del Salmo 50: Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. A un corazón contrito, Señor  no lo desprecias.

Textos Bíblicos: Jonas 3: 1-10; Lucas 11: 29-32; 5 Minutos de Oración en el Hogar

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