Viernes 18 de Enero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la carta a los hebreos: 4, 1-5. 11.

Del santo Evangelio según san Marcos: 2, 1-12.

Santoral: Santa Prisca o Priscila, mártir.

“Llegaron cuatro llevando un paralítico”. Marcos 2:3.

¿Te atreves a ser un “blasfemo” de Jesús?. Jesús está haciendo milagros que no es otra cosa que la demostración de que Jesús tiene poder para reconciliarnos con Dios.

Por eso, de un mal físico, la atención se traslada a un mal más profundo, que es el pecado y que mantiene al hombre “paralítico” en sí mismo y en unas formas de ser y de vivir tan rígidas, es decir, tan queridas por él de modo que no está dispuesto a cambiarlas, que lo hacen incapaz de “caminar” y de avanzar según el plan de Dios.

Pero los maestros de la Ley no están dispuestos a aceptar esta “blasfemia” de que Jesús pueda perdonar los pecados porque: ¿Quién puede perdonar los pecados sino Dios?.

Jesús los confunde más: “Pues para que vean que el Hijo del hombre tiene poder para perdonar los pecados, le dijo al paralítico: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Ya no es la Ley la que reconcilia con Dios, sino Jesús. Y este poder, reservado sólo a Dios, se le entrega ahora a la humanidad en Jesús y ¡ESTO ES UNA BLASFEMIA! Para los escribas, al grado que será la causa de su condenación a muerte.

Pero quien acoge, es decir, quien tiene fe en esta “blasfemia”, puede levantarse como el paralítico y ponerse a caminar.

Concédenos Padre, una fe capaz de abrir los techos, una fe capaz de deslizar nuestras camillas, ésas en las que yacemos con el corazón encogido, para deslizarnos dentro, en lo vivo de la vida, en el corazón de la historia; para que nos encontremos frente a Jesús.

Una vez perdonados por Él, curados por Él, de las mil pretensiones obre la vida y sobre la historia, podremos volver a nuestra casa y con nuestros seres queridos, ya sanos y agradecidos.

Como quienes saben que todo lo reciben como don tuyo.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 77: “No olvidemos las hazañas del Señor”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 17 al 24 de Enero:

Alabemos a Dios Todopoderoso y providente, que conoce todas nuestras necesidades, pero quiere ante todo que busquemos su Reino y digámosle:

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor Jesús, amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos, como tú nos mandaste, al bien del prójimo, para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que la escucha de tu Palabra nos conduzca a evitar la injusticia que ofende al prójimo, el egoísmo que nos hace ciegos, el orgullo y la avaricia de poseer, una actitud perezosa e irresponsable y la desconfianza en un mundo más fraterno.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, Señor, líbranos del mal y presérvanos de la fascinación de la vanidad que oscurece la mente y oculta el bien, para que seamos tus “signos vivos”.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que nuestra oración obtenga de ti el auxilio necesario para quien más lo necesita.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, tú has “tejido” nuestras vidas con tantos acontecimientos, pero nos has dado la inteligencia necesaria para descubrir que has sido tú. Que al reflexionar en tu Palabra nos lleve a entender y acoger la misión que nos has encomendado.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, ayúdanos a reconocer nuestros errores, para vivir siempre reconciliados contigo.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Padre, haznos instrumentos de tu paz. Donde haya odio que nosotros llevemos paz. Donde haya división, unidad. Donde haya desesperación, esperanza; para que la luz de tu misericordia brille sobre todos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Jueves 17 de Enero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la carta a los Hebreos: 3, 7-14.

Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 40-45.

Santoral: San Antonio, Abad.

Señor Dios, que otorgaste a san Antonio, Abad, el don de servirte en el desierto con una vida admirable, concédenos, por su intercesión, que, negándonos a nosotros mismos, te amemos siempre sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo…

“Se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: ‘Si quieres puedes limpiarme’. Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: ‘Quiero, queda limpio’”. Marcos 1:40-41.

Jesús tiene el poder de Dios. Solamente el poder divino podía limpiar de la lepra, porque estaba considerada como el reflejo de la descomposición del corazón por el pecado, así como sólo Él podía resucitar a los muertos. Por eso, extiende Jesús su Mano sobre el leproso, a la vez que ordena a la enfermedad abandonar al hombre.

La guerra está declarada. Aparece Jesús y a su paso las tinieblas retroceden espantadas. Tan desfigurado había quedado el hombre por el mal y el pecado que ya no era más que la sombra leprosa de su hermosura original.

Se aproxima el Santo de Dios, purifica y el hombre que se arrastraba acabado por el contagio de los apestados puede ponerse en pie de nuevo.

La guerra está declarada… Sepámoslo: cada vez que aceptamos luchar para que el Reino del Amor se establezca en nuestra vida y en la vida del mundo las tinieblas retroceden. Y si nos sucede que perdemos una batalla, no lo olvidemos; la guerra está ganada de una vez para siempre. El Amor salió victorioso del sepulcro la mañana de Pascua.

El mundo nos marca con su sello de pecado, su lepra es contagiosa, pero creamos esto:

Jesús ha remodelado ya nuestro rostro. Somos hijos de la luz; por eso, vivamos como hijos de la luz.

Señor, nos aprietan por todas partes: ¡qué difícil nos resulta amar!. Desfigurados por el pecado, somos, Señor, pálidos reflejos de tu santidad.

Restaura la obra de tus manos. Te rogamos que repitas las palabras que salvan: “Quiero, queda limpio por los siglos de los siglos”.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 94: “Señor, que no seamos sordos a tu voz”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 17 al 24 de Enero:

Alabemos a Dios Todopoderoso y providente, que conoce todas nuestras necesidades, pero quiere ante todo que busquemos su Reino y digámosle:

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor Jesús, amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos, como tú nos mandaste, al bien del prójimo, para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que la escucha de tu Palabra nos conduzca a evitar la injusticia que ofende al prójimo, el egoísmo que nos hace ciegos, el orgullo y la avaricia de poseer, una actitud perezosa e irresponsable y la desconfianza en un mundo más fraterno.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, Señor, líbranos del mal y presérvanos de la fascinación de la vanidad que oscurece la mente y oculta el bien, para que seamos tus “signos vivos”.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que nuestra oración obtenga de ti el auxilio necesario para quien más lo necesita.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, tú has “tejido” nuestras vidas con tantos acontecimientos, pero nos has dado la inteligencia necesaria para descubrir que has sido tú. Que al reflexionar en tu Palabra nos lleve a entender y acoger la misión que nos has encomendado.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, ayúdanos a reconocer nuestros errores, para vivir siempre reconciliados contigo.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Padre, haznos instrumentos de tu paz. Donde haya odio que nosotros llevemos paz. Donde haya división, unidad. Donde haya desesperación, esperanza; para que la luz de tu misericordia brille sobre todos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Miércoles 16 de Enero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la carta a los Hebreos: 2, 14-18.

Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 29-39.

Santoral: San Marcelo I, Papa.

“La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios”. Marcos 1:34.

Con cuánta facilidad y a veces frecuencia corremos desesperados tras un anuncio de un remedio para la gordura, de un alambre o bebida que nos asegure buena suerte y fortuna, de alguna crema “rejuvenecedora” o la peor de las veces, algún daño que queremos provocar en nuestros enemigos, etc., etc, y la mayoría de las veces nos quedamos con las ganas o el daño se volvió en contra nuestra; el caso es que en lugar de encontrar mayor paz, descanso, alegría, se vuelve desgracia, insatisfacción, tristeza y soledad.

“La gente se agolpaba a la puerta”: La suegra de Pedro acababa de ser curada de su fiebre, enfermedad considerada un castigo divino, por haber sido infiel a la alianza. ¡Era cierto, los enfermos quedaban curados!. Al fin, alguien respondía a sus expectativas.

Cansados de escuchar muchas promesas, palabras huecas y razonamientos consoladores, por fin, alguien acepta la responsabilidad del mal del hombre.

El gentío alrededor del “curandero” da muestras claras del éxito de las multitudes, pero a la vez, los hace pensar: si sana de las enfermedades, ¿quién es éste?.

En los años que cada uno de nosotros lleva de vida, ¿cuántas veces habremos escuchado que Jesús nos ofrece su salvación, que Él tiene la respuesta a todos nuestros interrogantes, que sólo en Él encontraremos la paz, que Él puede expulsar a todos los demonios interiores que nos impiden ser felices y buenos hermanos entre nosotros? Pero seguimos corriendo ante el primer remedio que nos ofrecen… ¿o no?.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 104: “El Señor nunca olvida sus promesas”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 9 al 16 de Enero:

Hermanos, desde el día en que Jesucristo entró en nuestra historia, comenzó para los hombres el tiempo favorable, el día de nuestra salvación: Oremos al Padre para que nuestra existencia sea transformada por sus intervenciones de amor y nuestra respuesta de hijos, diciendo:

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor que nuestro corazón dócil para obedecer tu voluntad sea el mejor sacrificio de alabanza que te ofrezcamos.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, te encomendamos a nuestros hermanos que prestan su servicio en los hospitales y casas de atención médica, para que sean como Jesús, llenos de compasión y de misericordia y pasen por entre quien sufre, haciendo el bien a sus hermanos.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Que nuestro trabajo, sostenido por nuestra oración, complete la obra de la creación, para alabanza y gloria del Padre que nos ama y nos salva.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, no permitas que seamos seducidos por la mentira y la tentación de destruir tu imagen: el hombre.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, cuántas cosas se esconden bajo la desesperación de nuestros lamentos cotidianos. Que al invocar tu ayuda vaya precedida de un profundo y sincero deseo, ante todo, de hacer tu voluntad.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, que acudamos asiduamente a ti en la oración ante nuestros problemas de cada día, con la certeza de que, en tu omnipotencia, eres capaz de sacar vida de la muerte.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Señor, Dios nuestro, que te has revelado en Cristo, concede a tu Iglesia ser una comunidad de fe. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Martes 15 de Enero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la carta a los hebreos: 2, 5-12.

Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 21-28.

Santoral: San Mauro, Abad. San Probo.

“¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno?. ¿Has venido a acabar con nosotros?. Jesús lo increpó: ‘Cállate y sal de él’. El espíritu inmundo se retorció, y dando un fuerte grito, salió”. Marcos 1:24-25.

Las palabra y los gestos de curación de Jesús tienen un poder especial: el poder de salvar a los hombres, el poder de dar un sentido definitivo a la existencia humana.

En el Antiguo Testamento el poder de Dios se manifestó de muchas maneras en los Patriarcas y Profetas para orientar la historia de la salvación.

Cristo tiente TODO el poder salvador del Padre, domina sobre todas las cosas para comunicarles el amor del Padre.

Por eso, una de las consecuencias de este poder es dominar el antipoder, el enemigo del Padre, quitándole el dominio que tiene sobre los hombres (expulsión de los demonios).

Hemos empezado con la ayuda de Dios, el año nuevo, sin duda con muchas esperanzas, con propósitos de ser mejores, con la intención de acercarnos más a Dios, tantos y tantos deseos de bien, pero… otra vez la rutina, los fracasos, las respuestas que esperábamos y no llegaron, situaciones nuevas y difíciles de resolver, etc., y nuestra más rápida y a veces más cómoda reacción es volver a lo mismo, pues “no se puede de otra manera”.

Quizá sea la misma resistencia que ponían los espíritus inmundos cuando Jesús los quería expulsar. O, ¿acaso no nos retorcemos y gritamos desesperados tantas veces?, ¿qué quieres con nosotros Jesús?.

No es que Dios no nos ayude, la mayoría de las veces, es que no nos queremos dejar ayudar por Él, que sólo busca comunicarnos el amor del Padre.

Tú decides seguir como antes o decidirte a recibir y hacer fructificar el amor del Padre en ti.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 8: “Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 9 al 16 de Enero:

Hermanos, desde el día en que Jesucristo entró en nuestra historia, comenzó para los hombres el tiempo favorable, el día de nuestra salvación: Oremos al Padre para que nuestra existencia sea transformada por sus intervenciones de amor y nuestra respuesta de hijos, diciendo:

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor que nuestro corazón dócil para obedecer tu voluntad sea el mejor sacrificio de alabanza que te ofrezcamos.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, te encomendamos a nuestros hermanos que prestan su servicio en los hospitales y casas de atención médica, para que sean como Jesús, llenos de compasión y de misericordia y pasen por entre quien sufre, haciendo el bien a sus hermanos.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Que nuestro trabajo, sostenido por nuestra oración, complete la obra de la creación, para alabanza y gloria del Padre que nos ama y nos salva.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, no permitas que seamos seducidos por la mentira y la tentación de destruir tu imagen: el hombre.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, cuántas cosas se esconden bajo la desesperación de nuestros lamentos cotidianos. Que al invocar tu ayuda vaya precedida de un profundo y sincero deseo, ante todo, de hacer tu voluntad.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, que acudamos asiduamente a ti en la oración ante nuestros problemas de cada día, con la certeza de que, en tu omnipotencia, eres capaz de sacar vida de la muerte.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Señor, Dios nuestro, que te has revelado en Cristo, concede a tu Iglesia ser una comunidad de fe. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Lunes 14 de Enero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la Carta a los Hebreos: 1, 1-6.

Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 14-20.

Santoral: San Félix de Nola, Sacerdote confesor.

“Decía Jesús: Se ha cumplido el plazo y el Reino de Dios está cerca: arrepiéntanse y crean en el Evangelio. Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres”. Marcos 1:14.

Empezamos el tiempo litúrgico “Ordinario”, es decir, no celebramos ni Navidad, ni Pascua, ni Cuaresma. Esto significa una oportunidad de profundizar el Evangelio de Jesús, día con día, a sus pies, “saboreando” sus palabras.

Es curiosa nuestra tendencia de “huir” de la vida ordinaria, es decir, “buscar pachanga”, como una actitud de rechazo hacia la vida de todos los días. Quizá porque todos los días de trabajo parecemos más bien un conjunto de gente aburrida, de esclavos, de reclusos condenados a trabajos forzados.

Las cosas de todos los días toman el rostro de la insatisfacción, de la obligación de ser lo que no somos, de hacer lo que no queremos o no nos interesa para nada. Como si estuviéramos esperando huir de nuestras prisiones a la primera oportunidad para tener un poco de paz.

Sin embargo más allá de los caminos trillados y mortales de trabajar para vivir, vivir para trabajar, producir para consumir y consumir para poder volver a producir, está la invitación que nos lanza Jesús, no a “huir del mucho trabajo”, sino de ir a encontrarlo a Él, escuchando Su Palabra, como la fuente que sacia nuestra sed y encontrar reposo para nuestras almas, tener ojos para ver Su Presencia dentro de nosotros, llegar a ser dueños del tiempo y no ser devorados por Él.

Jesús nos invita a “dejar las redes” que nos tienen aprisionados y ahogados en tantas actitudes y actividades diarias para encontrar junto a Él el descanso, el reposo restaurador que no sólo nos descansa el cuerpo, sino el alma.

En tus propósitos de año nuevo, incluye tu respuesta generosa al Señor. ¡No te arrepentirás!.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 96: “Ángeles del Señor, adórenlo”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 9 al 16 de Enero:

Hermanos, desde el día en que Jesucristo entró en nuestra historia, comenzó para los hombres el tiempo favorable, el día de nuestra salvación: Oremos al Padre para que nuestra existencia sea transformada por sus intervenciones de amor y nuestra respuesta de hijos, diciendo:

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor que nuestro corazón dócil para obedecer tu voluntad sea el mejor sacrificio de alabanza que te ofrezcamos.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, te encomendamos a nuestros hermanos que prestan su servicio en los hospitales y casas de atención médica, para que sean como Jesús, llenos de compasión y de misericordia y pasen por entre quien sufre, haciendo el bien a sus hermanos.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Que nuestro trabajo, sostenido por nuestra oración, complete la obra de la creación, para alabanza y gloria del Padre que nos ama y nos salva.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, no permitas que seamos seducidos por la mentira y la tentación de destruir tu imagen: el hombre.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, cuántas cosas se esconden bajo la desesperación de nuestros lamentos cotidianos. Que al invocar tu ayuda vaya precedida de un profundo y sincero deseo, ante todo, de hacer tu voluntad.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Señor, que acudamos asiduamente a ti en la oración ante nuestros problemas de cada día, con la certeza de que, en tu omnipotencia, eres capaz de sacar vida de la muerte.

SEÑOR, QUE NO SEAMOS SORDOS A TU VOZ.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Señor, Dios nuestro, que te has revelado en Cristo, concede a tu Iglesia ser una comunidad de fe. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.