Lunes 11 de Marzo de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del Levítico: 19, 1-2. 11-18.

Del santo Evangelio según san Mateo: 25, 31-46.

Santoral: San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir. San Pionio.

“El juicio final: vengan y apártense”. Mateo 25:31-46.

Vivamos de tal manera que cuando nos llame el Señor nos presentemos a Él, no con las manos vacías, sino llenas de buenas obras.

He escuchado más de una vez, cuando alguien llamado por el Señor al sacerdocio y entrar al Seminario, se comente de él diciendo: “pobrecito, está echando a perder su vida”. Todo lo contrario cuando se hace la voluntad de Dios y se escucha su voz , se gana la vida.

¿Cómo se gana una vida?. Dicen, por ejemplo, que una vida se llena teniendo un hijo, plantando un árbol y escribiendo un libro.

Bueno, yo conozco personas que no hicieron ninguna de esas tres cosas y que han vivido una vida radiante. Y también conozco quienes tuvieron hijos, plantaron árboles y escribieron libros y difícilmente podrían mostrarse realizados.

Porque hay libros que tienen muchas más palabras que ideas. Hijos que sus padres parecen haber recibido solamente la carne y árboles que escasamente producen sombra por no haber sido cuidados. El éxito de la vida tampoco depende del número de años que se vivan.

Un sacerdote en el año 1980 asesinado en Bolivia hizo esta oración: “pasan los años y al mirar atrás vemos que nuestra vida parece haber sido estéril: No mejoramos el mundo, no dejamos huella y nuestro único ideal puede ser llegar a viejos. Estamos ahorrando la vida por egoísmo y cobardía”.

El padre Luis Espinal Jesuita ganó la vida dándola en aras de su fe y muriendo por el Evangelio.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 18: “Tus palabras, Señor, son espíritu y vida”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 9 al 16 de Marzo:

Hermanos, como Abraham nuestro padre en la fe, también nosotros hemos sido llamados a obedecer a Dios. Con toda nuestra fe, invoquémoslo diciendo:

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que todos tus hijos, contemplando a Cristo Resucitado como el término de su camino, sepa creer firmemente en cualquier situación de su vida, que Dios es su Padre.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos sometidos a duras pruebas en su cuerpo o en su espíritu, no desesperen de tu providencia.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que especialmente en este tiempo de Cuaresma, una experiencia prolongada de oración, transforme nuestra vida.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos enfermos, auxiliados por tu Espíritu les ayude a hacer de su sufrimiento una ofrenda agradable al Señor.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que no rechazas al que te implora, oye el grito de nuestra oración y danos lo mejor: tu amor y tu fidelidad.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Te damos gracias, Señor, pues por tu Hijo Jesús, has hecho que nazca el sol sobre todos los hombres; y a su luz se han levantado los pecadores y a su calor se han reconciliado los hombres inmovilizados por la dureza de su corazón.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, hemos sido rebeldes, te hemos dado la espalda, pero tú eres Dios de misericordia. Danos tu perdón y cambia nuestros corazones.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Se pueden agregar otras peticiones.

Padre, invocamos tu presencia en medio de nosotros; no tengas en cuenta nuestros pecados sino la caridad de tu Hijo, y danos todas las cosas buenas por sus méritos. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Domingo 10 de Marzo de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del Deuteronomio: 26, 4-10.

De la Carta del apóstol san Pablo a los romanos: 10, 8-13.

Del santo Evangelio según san Lucas: 4, 1-13.

Santoral: San Macario, obispo de Jerusalén.

“Las tentaciones de Jesús”.

Lucas 4:1-13.

Las tentaciones se siguen presentando en la vida de todos en el correr de nuestra vida. A veces muy fuertes y otros días, más fáciles de rechazar. Pero ciertamente, si Cristo sufrió tentaciones desde el principio de su vida apostólica, nosotros por naturaleza estamos también sujetos a ellas.

Quisiera en esta Cuaresma invitarlos a luchar con una tentación muy peligrosa y que quizá ni siquiera nos damos cuenta: La tentación de ser Cristianos.

Recuerdo en un aeropuerto a un musulmán postrado en el cemento de la pista haciendo sus oraciones insensibles al ruido de los motores de los aviones. Entre nosotros sucede algo diferente, nos da vergüenza demostrar nuestro cristianismo en público.

Hay quienes convierten su creencia en una cierta agresividad y la esconden como aquellos que se ven obligados a ir a Misa a diario en los colegios o rosarios rezados por la fuerza. No interesan, por la misma falta de fe, las noticias de nuestra iglesia en su historia de cada día, y hay quienes se pondrían hasta colorados antes que confesar que comulgan los viernes primeros.

A los mismos sacerdotes nos hace mucha falta hablar de Dios y de su Plan y Obra salvífica con más frecuencia y aprovechando toda ocasión.

Estoy simplemente pidiendo que regresemos a ser cristianos con espontaneidad y a gritar con voz fuerte la Buena Nueva de Jesús.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 90: “Tú eres mi Dios, y en ti confío”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 9 al 16 de Marzo:

Hermanos, como Abraham nuestro padre en la fe, también nosotros hemos sido llamados a obedecer a Dios. Con toda nuestra fe, invoquémoslo diciendo:

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que todos tus hijos, contemplando a Cristo Resucitado como el término de su camino, sepa creer firmemente en cualquier situación de su vida, que Dios es su Padre.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos sometidos a duras pruebas en su cuerpo o en su espíritu, no desesperen de tu providencia.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que especialmente en este tiempo de Cuaresma, una experiencia prolongada de oración, transforme nuestra vida.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos enfermos, auxiliados por tu Espíritu les ayude a hacer de su sufrimiento una ofrenda agradable al Señor.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que no rechazas al que te implora, oye el grito de nuestra oración y danos lo mejor: tu amor y tu fidelidad.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Te damos gracias, Señor, pues por tu Hijo Jesús, has hecho que nazca el sol sobre todos los hombres; y a su luz se han levantado los pecadores y a su calor se han reconciliado los hombres inmovilizados por la dureza de su corazón.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, hemos sido rebeldes, te hemos dado la espalda, pero tú eres Dios de misericordia. Danos tu perdón y cambia nuestros corazones.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Se pueden agregar otras peticiones.

Padre, invocamos tu presencia en medio de nosotros; no tengas en cuenta nuestros pecados sino la caridad de tu Hijo, y danos todas las cosas buenas por sus méritos. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Viernes 8 de Marzo de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del profeta Isaías: 58, 1-9.

Del santo Evangelio según san Mateo: 9, 14-15.

Santoral: San Juan de Dios, religioso.

“El ayuno que Dios quiere”.

Mateo 9:14-15.

Debemos saber ayunar de nuestro egoísmo y autosuficiencia. Muchos viven descontentos de ellos mismos, se agobian y se rechazan y hasta se llegan a odiar y se desprecian cruelmente.

¿De dónde bien este auto desprecio? A veces llega de hechos objetivos y graves, aunque no invencibles, como podría ser el haberse encontrado atrapado por la droga o el descubrir que se tienen tendencias sexuales menos normales.

Normalmente son los jóvenes los que sufren más estas situaciones. Hay dolores imaginarios: gente que no se acepta porque es gorda, o porque es fea, o porque hubiera querido añadir un poco más a su estatura o porque se experimenta cobarde o perezoso.

El ayuno que Dios nos pide es no odiarnos sino aceptarnos cada uno a nosotros mismos.

Los primero es, que nadie es un bicho raro, aunque a veces hayamos creído que lo éramos. Solo el paso del tiempo nos va descubriendo que hay que elegir entre lo esencial y lo accidental y aceptar y descubrir la verdad.

Hay que aprender a mirarnos a nosotros mismos con la misma ternura con que nos miraríamos si fuéramos nuestro propio padre.

Hay que aceptarnos entonces pero también exigirnos.

Seamos escultores de nuestra vida para ir quitando los pedazos que le sobran a este bloque y convertirnos en una bella estatua.

Vivamos el ayuno de olvidarnos de nosotros mismos para dedicarnos a amar a los demás.

Nunca es bueno pasarnos la vida lamiendo nuestras heridas.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 50: “A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 1 al 8 de Marzo:

Hermanos, Dios no quiere la muerte del pecador, sino su conversión a una vida plena. Con un corazón arrepentido y confiado oremos:

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que todos los cristianos, tentados como tu Hijo en el desierto, colaboren cada vez más a la victoria de Cristo sobre el mal.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que en este tiempo de Cuaresma se acreciente en nosotros la solidaridad, como signo e instrumento de tu benevolencia, especialmente con aquellos pueblos afligidos por calamidades naturales.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que en este tiempo de Cuaresma, escuchemos más frecuente y atentamente tu Palabra, para revivir nuestros compromisos bautismales, y practiquemos una oración y caridad efectivas.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que tu Iglesia, viviendo este tiempo favorable de la misericordia de Dios, y por eso tiempo especial de gracia que es la cuaresma, se encuentre dispuesta a purificarse.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que en todas partes donde se viva la Cuaresma y se esfuerzan en escuchar tu Palabra, no cierren su corazón sino que hagan signos de penitencia y se conviertan a ti.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que quienes sufren por cualquier motivo, vean cambiados sus sufrimientos en alegría y paz, y te sirvan con alegría en sus hermanos.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que primero profundicemos en nosotros tu Palabra, para que después demos testimonio de ella.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Se pueden agregar otras peticiones.

Acoge, Padre, las súplicas de tus hijos. Dónanos un corazón penitente para que, renegando de todo egoísmo, nos dejemos conducir a la vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Jueves 7 de Marzo de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del Deuteronomio: 30, 15-20.

Del santo Evangelio según san Lucas: 9, 22-25.

Santoral: Santas Perpetua y Felícitas, mártires.

“Si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz”. Lucas 9:22-25.

En la vida hay momentos en que le damos vuelta a los prismáticos y todo aquello que veíamos con cristales de aumento nos parecía enorme; pero invirtiendo los cristales, vemos las cosas diferentes. Esa vuelta a los gemelos se produce cuando nos llega un gran dolor o cuando se descubre un gran amor.

Una amiga mía ha vivido en estos días un giro en la página de su vida: su padre está seriamente enfermo y, amor y dolor juntos, hacen que todo su mundo cambie de color.

Cuántas veces, pensábamos en cosas imposibles de aceptar, pero que el Señor hace posible. La felicidad y la vida pueden darnos también rostros distintos. ¿Te has preguntado cuántas veces has pedido a Dios que te conceda un día un milagro?. Y creo que en esos momentos vale mejor suplicarle nos conceda ver las cosas como Él las ve, desde la distancia de quien entiende todo, de quien conoce el porvenir y las auténticas dimensiones de la vida. Si tuviéramos este don, qué distinta sería nuestra vida.

Aquella muchacha descubrió en la enfermedad de su padre, que era la cruz que el Señor le pedía cargar esos días. Una cruz que salva. Cuando lo entendió así, su vida le volvió a sonreír y pasaba tardes platicando con su padre haciendo crucigramas. Estamos juntos y ahora puedo decirle, no con palabras solo, sino con actitudes, lo mucho que el quiero.

Volvió los prismáticos y el corazón aumentó para descubrir la voluntad de Dios.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 1: “Dichoso el hombre que confía en el Señor”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 1 al 8 de Marzo:

Hermanos, Dios no quiere la muerte del pecador, sino su conversión a una vida plena. Con un corazón arrepentido y confiado oremos:

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que todos los cristianos, tentados como tu Hijo en el desierto, colaboren cada vez más a la victoria de Cristo sobre el mal.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que en este tiempo de Cuaresma se acreciente en nosotros la solidaridad, como signo e instrumento de tu benevolencia, especialmente con aquellos pueblos afligidos por calamidades naturales.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que en este tiempo de Cuaresma, escuchemos más frecuente y atentamente tu Palabra, para revivir nuestros compromisos bautismales, y practiquemos una oración y caridad efectivas.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que tu Iglesia, viviendo este tiempo favorable de la misericordia de Dios, y por eso tiempo especial de gracia que es la cuaresma, se encuentre dispuesta a purificarse.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que en todas partes donde se viva la Cuaresma y se esfuerzan en escuchar tu Palabra, no cierren su corazón sino que hagan signos de penitencia y se conviertan a ti.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que quienes sufren por cualquier motivo, vean cambiados sus sufrimientos en alegría y paz, y te sirvan con alegría en sus hermanos.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que primero profundicemos en nosotros tu Palabra, para que después demos testimonio de ella.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Se pueden agregar otras peticiones.

Acoge, Padre, las súplicas de tus hijos. Dónanos un corazón penitente para que, renegando de todo egoísmo, nos dejemos conducir a la vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Miércoles 6 de Marzo de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del profeta Joel 2, 12-18.

De la segunda Carta del apóstol san Pablo a los corintios 5, 20 – 6, 2.

Del santo Evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18.

MIÉRCOLES DE CENIZA (Ayuno y abstinencia).

Día de Ayuno y de Abstinencia.

Las ferias de Cuaresma prevalecen sobre la memoria de los Santos.

En la Misa de este día se bendice y se impone la ceniza hecha de ramos de olivo o de otros árboles, bendecida el Domingo de Ramos del año anterior.

Santoral: San Olegario, Obispo.

Que el día de ayuno con el que iniciamos, Señor, esta Cuaresma, sea el principio de una verdadera conversión a ti, y que nuestros actos de penitencia nos ayuden a vencer el espíritu del mal. Por nuestro Señor Jesucristo…

“Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”. Mateo 6:1-6, 16-18.

Aquella tarde le preguntaron a Gabriela:

-¿Qué has hecho hoy en la escuela?.

-He hecho un milagro, respondió la niña.

-¿Un milagro, cómo?.

-Fue en el catecismo.

-Y ¿cómo hiciste el milagro?.

-Tenemos como catequista a una señorita que está muy enferma. No puede hacer nada ella sola, sólo hablar y reír.

-Y ¿qué pasó?.

-La señorita hablaba de los milagros de Jesús y un niño dijo:

-No es verdad que haya milagros, si los hubiera, Dios te hubiera curado a ti.

-Sí, -dijo aquella mujer-, Dios también hace milagros para mí. Y ese milagro son ustedes.

-¿Por qué? -le preguntamos y ella dijo:

-Porque me llevan a pasear empujando mi carrito de ruedas y me visitan.

-Es la manera como hacemos milagros y dijo la señora que también nosotros los hacemos. Yo tengo ganas de hacer un montón. Primero pequeños. Cuando sea mayor, voy a hacer milagros grandes todos los días de mi vida.

La vida no es sólo un milagro, sino que también la vida es para hacer milagros.

La vida no es para esperar que Dios haga milagros espectaculares.

No se trata de multiplicar los panes o devolver la visita a un ciego, pero si los hombres dedicáramos a hacer milagros pequeñitos, la mitad del tiempo que invertimos en soñar los milagros espectaculares, seguramente el mundo marcharía ya mucho mejor.

Hagamos milagros todos los días.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 50: “Misericordia, Señor, hemos pecado”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 1 al 8 de Marzo:

Hermanos, Dios no quiere la muerte del pecador, sino su conversión a una vida plena. Con un corazón arrepentido y confiado oremos:

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que todos los cristianos, tentados como tu Hijo en el desierto, colaboren cada vez más a la victoria de Cristo sobre el mal.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que en este tiempo de Cuaresma se acreciente en nosotros la solidaridad, como signo e instrumento de tu benevolencia, especialmente con aquellos pueblos afligidos por calamidades naturales.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que en este tiempo de Cuaresma, escuchemos más frecuente y atentamente tu Palabra, para revivir nuestros compromisos bautismales, y practiquemos una oración y caridad efectivas.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que tu Iglesia, viviendo este tiempo favorable de la misericordia de Dios, y por eso tiempo especial de gracia que es la cuaresma, se encuentre dispuesta a purificarse.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que en todas partes donde se viva la Cuaresma y se esfuerzan en escuchar tu Palabra, no cierren su corazón sino que hagan signos de penitencia y se conviertan a ti.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que quienes sufren por cualquier motivo, vean cambiados sus sufrimientos en alegría y paz, y te sirvan con alegría en sus hermanos.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Señor, que primero profundicemos en nosotros tu Palabra, para que después demos testimonio de ella.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN NUEVO.

Se pueden agregar otras peticiones.

Acoge, Padre, las súplicas de tus hijos. Dónanos un corazón penitente para que, renegando de todo egoísmo, nos dejemos conducir a la vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.