“Dijo Jesús: Estos son mi madre y mis hermanos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en practica”. Lucas 8:21.
Es muy común (antes y ahora) creerse con “derechos” ante Dios, o porque vamos a Misa los domingos, o porque prendemos alguna veladora, o hacemos laguna “manda”, o “velamos un santo en su día, o porque ”rezamos” mucho…
Pero Jesús nos saca de dudas: No es la raza la que une con Jesús, ni la sangre; sino el escuchar y acoger con una ge valiente y decidida su Palabra para luego ponerla en practica con obras concretas y muy reales en beneficio de nuestros hermanos mas necesitados.
Un niño de 10 años, descalzo y temblando de frió, veía a través de la vitrina de una zapateria. Una señora se acerco al niño y le dijo:
-”Mi pequeño amigo, ¿que estas mirando con tanto interés en esa ventana?.
-”Le estaba pidiendo a Dios que me diera un par de zapatos”, fue la respuesta del niño. La señora lo tomo de la mano y lo adentro en la tienda, le pidió al empleado que le diera media docena de pares de calcetines para el niño. Pregunto si podría darle un recipiente con agua y una toalla. El empleado rápidamente le trajo lo que pidió.
Ella se llevo al niño a la parte trasera de la tienda se quito los guantes y le lavo los pies al niño, se los seco con la toalla.
Para entonces el empleado llego con los calcetines. La señora le puso un par de los calcetines al niño y le compro un par de zapatos.
Junto el resto de pares de calcetines y se los entrego al niño. Ella acaricio al niño en la cabeza y le dijo: “No hay duda pequeño amigo que te sientes mas cómodo ahora!”.
Mientras ella daba la vuelta para irse el niño la alcanzo de la mano, mirándola con lagrimas en los ojos contesto con estas palabras:
“Es usted la esposa de Dios?”.
Cada cristiano es familia de dios. ¿Actuamos como tal?
Textos Bíblicos: Esdras 6:7-8.12.14-20; Lucas 8:19-21; 5 minutos de oración en el hogar

