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Nov

Oración Final

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Hermanos y hermanas, pidamos a Dios la fidelidad a su servicio, para que seamos dignos de su elección y de su amor, y digámosle: EN EL PELIGRO GRITÉ AL SEÑOR Y ME ATENDIÓ.

Bendito seas, Padre de misericordia. Tú revelas tu nombre mostrándonos tu compasión, y la pasión de tu Hijo es la encarnación de tu misericordia. EN EL PELIGRO GRITÉ AL SEÑOR Y ME ATENDIÓ.

Señor cuyo amor está por encima de todo lo que podemos medir nosotros, ¡Bendito sea tu nombre! Tú abres de par en par las puertas de tu casa, y nosotros, tus pobres, nos sentamos a la mesa en la que tu Hijo se nos da en alimento. Concédenos catar tu benevolencia hasta el día en que nos revistas del vestido nupcial para siempre. EN EL PELIGRO GRITÉ AL SEÑOR Y ME ATENDIÓ.

Mientras dura este hoy en que caminamos penosamente, te pedimos, Dios y Padre nuestro, que nos entregas tu Reino más que al que lo ha vencido todo para salir al encuentro de Cristo: Que el Espíritu reanime nuestro ardor cuando llegue la tentación de dar media vuelta. Te ofrecemos nuestra poca fe, pero tú no escatimes tu gracia que es la que nos permite llegar hasta el final del camino. EN EL PELIGRO GRITÉ AL SEÑOR Y ME ATENDIÓ.

Señor, no dejes de liberarnos con el don de tu Espíritu, pues de lo contrario no podremos seguir a tu Hijo. EN EL PELIGRO GRITÉ AL SEÑOR Y ME ATENDIÓ.

Despójanos de todas nuestras falsas seguridades. Que la cruz de Jesús sea el fundamento de nuestra esperanza. Entonces edificaremos nuestra vida sobre la única seguridad de tu amor que perdura para siempre. EN EL PELIGRO GRITÉ AL SEÑOR Y ME ATENDIÓ.

Se pueden agregar peticiones…

OREMOS: Padre, custodia siempre con paterna bondad a tu familia, para que libre de toda adversidad, te pueda servir con la santidad de su propia vida. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. AMÉN.