“En aquel tiempo, Jesús le dijo a la multitud: si alguno quiere acompañarme, que no se busque asimismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por causa, ese la encontrara”. Lucas 9:23-26.
¿Cómo encontrar la cruz de la propia vida?
Encontrar la Cruz, encontrar la propia Cruz y enamorar los del misterio de la Cruz, cosa que será lo mejor que podamos hacer, porque sabemos que tarde o temprano, por la vejez, por enfermedad, por incomprensión, por tentación, todos nosotros experimentaremos algo muy cercano a lo que vivió Cristo, y así Continuar Leyendo »
El mundo de hoy tiene valores y un sentido de moral que cambian con el viento, pero Dios nos pide fijar la atención en otro mundo, aquel que es inmutable y cuyas verdades eternas han iluminado el camino de miles de santos a través de los siglos y que fueron instrumentos de su amor.
Confiando en Jesús, ellos pusieron toda su esperanza en la promesa: “Nunca te dejaré ni te abandonaré” (Hebreos 13,5).
Uno de estos hombres fue San Juan Bosco, nacido en una familia italiana pobre en 1815. Inspirado por un sueño que tuvo en su juventud, dedicó toda su vida a tratar de ayudar a los muchachos rudos y sin educación de los barrios pobres de Turín, Italia. La historia de su vida está llena de Continuar Leyendo »
¡Qué fácil es pensar que Dios es un juez cruel y severo que juzga fríamente a los humanos y que en su balanza pesan más los pecados que las obras buenas! Pero esto no es más que una peligrosa trampa que nos pone el maligno para hacernos desconfiar del amor y la bondad de Dios.
Dios Todopoderoso, el Creador del universo, es también nuestro Padre misericordioso, que nos ama con amor eterno. Precisamente por ser bondadoso y compasivo, el Altísimo se deleita cuando entramos en su presencia y nos llena de la gracia, la fortaleza y la sabiduría que necesitamos para vivir en este mundo. Es cierto que nos corrige y nos hace Continuar Leyendo »
En la Presentación del Señor en el templo, uno de los misterios del Santo Rosario, conmemoramos aquella ocasión en que el Niño Jesús fue consagrado a Dios, como lo requería la ley judía (véase Levítico 12,2-8).
El Niño no tenía nada especial en su aspecto físico que lo diferenciara de los otros pequeñuelos que eran presentados en el templo. Así también, sólo el Espíritu Santo puede enseñarnos a reconocer la verdadera Persona de Jesús y creer que Él obtuvo la salvación para nosotros; algo que no podemos comprender solamente con el intelecto humano y sin la iluminación de la fe. Así sucedió con el justo y piadoso Simeón y con la profetisa Ana, que buscaban insistentemente a Dios en la oración y por eso recibieron la Continuar Leyendo »
Los casos de la hija de Jairo, que Jesús hizo revivir, y de la mujer enferma de hemorragia que tocó el manto de Jesús con fe y sanó, son dos de los milagros más conocidos de Cristo, pero hemos escuchado tantas veces sus relatos que quizá ya no despiertan el mismo entusiasmo ni nos hablan a lo profundo del corazón.
Sin embargo, si meditamos en el maravilloso significado de estas acciones, tendremos una idea totalmente nueva de lo muy transformadora que llega a ser la acción de Dios en nuestra vida.
¿Qué conceptos tenemos nosotros del poder sanador de Dios? ¿Qué le decimos al Señor cuando Continuar Leyendo »