“Lo del César, devuélvanselo al César, y lo de Dios a Dios”. Marcos 12:17.
Estas palabras son la respuesta de Jesús a algunos fariseos y herodianos, que fueron enviados a Jesús, para ponerle una trampa, mediante la pregunta: ¿Es lícito pagar tributo al César o no?.
La oposición entre Jesús y los fariseos se va haciendo más fuerte. Juntos van a verlo para hacerlo caer en falta ante la autoridad política, que ejercen quienes tienen sojuzgado a su pueblo.
Fijémonos en la hipocresía con que estos Continuar Leyendo »
“Un hombre plantó una viña, la rodeo de una cerca, cabo un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó”. Marcos 12:1.
Esta parábola no es un cuentito pedagógico, es un recurso literario, hábil e inteligente para decirle las autoridades judías que carecen de autoridad, por no han dado frutos.
Dios, el Dueño de la viña (Israel) se la “rentó” a ellos, se la confió para que la trabajaran, la administraran bien y, al final, entregaran los frutos al dueño. Pero estos labradores (las autoridades) se adueñaron de la viña y quisieron hacer con ella, lo que les diera la gana.
La parábola dice que el dueño envió a sus Continuar Leyendo »
La meta más importante de la vida humana es conocer a Dios. Fuimos creados para la vida eterna y todos nos presentaremos ante el trono de Cristo para ser juzgados, “para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo” (2 Corintios 5,10).
Cada uno puede vivir decidiendo lo que, a su parecer, es bueno o malo y hasta quizás los demás nos reconozcan como ciudadanos buenos y cumplidores, pero si no tratamos de conocer y hacer la voluntad de Dios, tal vez el Señor tenga que decirnos al final: “Jamás los conocí.” Esta es la razón por la cual la Iglesia advierte constantemente contra Continuar Leyendo »
El Eclesiástico es uno de los libros que forman parte de la literatura sapiencial que encontramos en la Sagrada Escritura, libros que encierran lo mejor de la sabiduría de Dios para el ser humano.
En el pasaje que leemos hoy, Ben Sirá, autor del libro, alaba a los hombres ilustres del pasado de Israel. ¿Qué mejor forma de resumir su exposición sobre lo que es la sabiduría que con los ejemplos de aquellos que vivieron antes? De hecho, el propio Ben Sirá es un ejemplo de los hasidim del judaísmo, los “devotos” que permanecieron fieles a Yahvé en un mundo cada vez más secularizado.
En su época, Ben Sirá tuvo que defender la fe judaica contra la Continuar Leyendo »
Ver a un mendigo ciego era probablemente muy común para los habitantes de Jericó, o para los peregrinos que pasaban rumbo a Jerusalén.
Bartimeo, el ciego de este pasaje, tenía una percepción espiritual bastante mejor que muchos de los que llegaban para la Pascua, porque “Al oír que era Jesús de Nazaret, el ciego comenzó a gritar: ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más todavía: ¡Hijo de David, ten compasión de mí!” (Marcos 10,47-48).
En medio del bullicio, Jesús escuchó y reconoció el auténtico grito de fe del ciego y lo llamó. Bartimeo, arrojando el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. El Señor le preguntó qué quería, y el ciego respondió: Continuar Leyendo »