“Dijo Jesús a sus discípulos: ¿Que les parece? Supongan que un hombre tiene cien ovejas , si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve y va en busca de la perdida? Lo mismo vuestro Padre del cielo, no quiere que se pierda ninguno de estos pequeños”. Mateo 18:12
LA ALEGRÍA DEL PASTOR.
El Evangelio narra que la oveja perdida es encontrada.
Quiero imaginarme a la oración de un joven el día de su confirmación, cuando descubre su reencuentro con Dios:
“Eme aquí Señor, tengo 12 anos, siento que ha llegado la hora de que agarre mi fe con las dos manos. Hasta hoy había vivido de herencias y de prestamos, de la fe que mis Padres sembraron en mi alma, y del agua bautismal que me dieron de niño. Hace doce años mis Padres me trajeron a la pila bautismal y en mi nombre dijeron que creería en ti, prometieron que nunca vendería mi alma al pecado y al mundo pues bien estoy contento. Agradezco a mis Padres la vida que me dieron y la fe que sembraron en mi alma de niño, una fe de tradición y sencilla, que lleno los mejores momentos de mis horas, sin embargo es preciso que sea yo quien diga que decido seguirte, libre, personalmente. Quiero entrar en tu Iglesia encontrando mi lugar y sintiendo la alegría de ser parte de ella. Quiero que seas no solo el Dios de mis mayores, sino mi Dios también, el que yo acepto y elijo, como puede elegirse un amor entre otros. Hoy vengo a pedirte mi segundo Bautismo, Bautizame de nuevo, confirma mi Bautizo, acepta las promesas que hace hoy este niño crecido que ya empieza a ser hombre. Quiero ser de los tuyos.”
Hay muchas otras ovejas que siguen perdidas y alejadas del Señor.
Del Salmo 95: Ya viene el Señor a renovar el Mundo.
Textos Bíblicos: Isaias 40:1-11; Mateo 18:12-14; 5 Minutos de Oración en el Hogar

