Archivos de la Categoria ‘5 Minutos de Oracion en el Hogar’

5
Sep

No es el ayuno el que salva

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Lecturas para este día: 1 Corintios 4: 1-5. Lucas 5: 33-39.

“Dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: ¨Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio los tuyos, comen y beben¨. Lucas 5: 33.

¨Había una vez, diez campesinos, que se dirigían juntos a sus campos, cuando fueron sorprendidos por una terrible tormenta, que empezó a destrozar los árboles y la tierra. En medio de la tormenta y los rayos, corrieron a refugiarse en un viejo templo en ruinas. El ruido de los truenos era cada vez más ensordecedor, y las vigas del techo se movían queriendo caerse. Los campesinos estaban aterrorizados y comenzaron a decirse, a media voz, que en medio de ellos debía encontrarse un pecador ¨grueso¨, como para hacer desatar aquella furia incontenible capaz de aniquilarlos a todos.

¨Debemos descubrir al culpable¨, sugirió uno, ¨y alejarlo de nosotros¨. ¨Arrojemos nuestros sombreros fuera de la puerta¨, dijo otro, ¨aquel de nosotros a quien pertenezca el primer sombrero que se lleve el viento será el pecador y lo abandonaremos a su destino¨. Todos estuvieron de acuerdo. A duras penas abrieron la puerta y como pudieron, arrojaron sus sombreros de paja. El viento se llevó uno inmediatamente. Sin ninguna piedad los campesinos agarraron al dueño de aquel sombrero y lo echaron fuera. Aquel pobre hombre, como pudo sostenerse en medio de la tormenta, se fue alejando; apenas había dado algunos pasos, cuando sintió un ruido tremendo: Un rayo espantoso había caído sobre el templo y había convertido en polvo y cenizas a todos sus ocupantes…

No es el ayuno el que salva, no es vivir buscando culpables de las desgracias, sino la presencia de Jesús en nuestras vidas y el único sufrimiento permitido para quienes lo seguimos, es el de ¡Su ausencia!

Reflexión y comentarios…

Lecturas para este día: 1 Corintios 3: 18-23. Lucas 5: 1-11.

“Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: ¨Apártate de mí, Señor, que soy un pecador¨. Jesús dijo a Simón: ¨No temas; desde ahora serás pescador de hombres¨. Lucas 5: 1-11.

El ¨asunto¨ no terminó con una ¨pesca milagrosa¨ que superó todas las expectativas, sino que Jesús sigue:
¨Desde ahora serás pescador de hombres¨;

¡Era la misión de la Iglesia la que se le estaba encomendando! Así como en el Antiguo Testamento el agua tiene un sentido negativo y destructor (Génesis 1: 7; Éxodo 14: 15), y sacar de las aguas es salvar, Jesús envía a su Iglesia a ¨pescar¨, sacar del agua, capturar hombres para Dios.

¨Pescar¨, capturar hombres no puede ser cambiarlos de prisión, atraparlos engañados, manipulados y forzados (asustados). Es lanzar la red como Jesús, su Maestro, en libertad, y ayudándoles a liberarse de ídolos, de ideologías, de opresiones; es abrir el corazón del hombre a la esperanza y al amor de Dios. El que ¨cae en la red¨ no es un prisionero que se asfixia en un conjunto de temores y prejuicios ante el hombre, ante Dios y ante la vida; sino un rostro alegre, que ha descubierto de dónde brota la verdad, la libertad, que se ¨enamora¨ de este ¨programa¨ de vida de Jesús, y se esfuerza en conseguirlo.

De nuevo ¨el pelo en la sopa¨:
Jesús le dice a Pedro: ¨Desde ahora…¨, a partir de esta experiencia, de esta seducción, de haber sido atrapado tú, primero… serás pescador de los demás. Es necesario primero, haberse ¨dejado pescar¨ en las redes de Jesús, para que nos transforme. Por eso sólo se pueden salvar los pobres, los libres. Los que prefieren seguir aprisionados por su poder, su dinero, el consumismo, ¨se salen de la red¨.

¿Prefieres dejarte pescar por Jesús o seguir ¨nadando¨ en el mar de tus ¨preferencias¨?


Reflexión y comentarios…

Del Salmo 23: El Señor bendice al hombre justo. 

1
Sep

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Lecturas para este día: 1 Corintios 2: 1-5. Lucas 4: 16-30.

¨Jesús fue a Nazaret… entró en la sinagoga… y se puso de pie para hacer la lectura: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor¨. Ningún profeta es bien recibido en su tierra… lo empujaron fuera del pueblo. Lucas 4: 16-30.

No es fácil aceptar a un profeta, y menos por los que le conocen, y menos aún si éste es crucificado. Los de Nazaret esperaban una respuesta a sus preguntas más elementales y Cristo venía a dar la ¨respuesta¨ a la pregunta más fundamental del corazón humano.

Ellos querían un Dios ¨utilizable¨, manipulable según sus intereses egoístas, y Jesús iniciaba un camino de servicio y de entrega. Un Dios para cautivos, oprimidos y pobres no es un Dios popular (Isaías 61: 1). Es el modo de actuar de Dios Padre. Para Él no hay fronteras raciales, ni políticas, ni religiosas… lo único que le mueve es la necesidad, la indigencia, la pobreza.

El argumento de Jesús se basa en la historia de Dios y los hombres: Los alejados se acercan a Dios y los cercanos, que lo quieren aceptar para utilizarlo a su antojo, se van lejos (1 Reyes 17:9). La vida que Jesús nos trae no es apreciada, los hombres esperaban y esperan otras cosas, y por eso quieren matarlo: Él no es efectivamente la solución de una línea humana prolongada. En el fondo sólo quiso decir: Dios es Padre (Deuteronomio 7: 1).

Qué atractiva tentación para muchos tener a Dios a nuestro antojo, para que cumpla todas nuestras ¨órdenes (desaparece a este, acaba a este otro, que se muera aquel, que todo vaya bien, que nunca me enferme…). Lo siento, Dios en Jesús, sólo viene ¡Para el que lo desee con todo su corazón como parte de su vida! 

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Del Salmo 118: ¡Cuánto amo, Señor, tu voluntad!

28
Aug

No eches en saco roto la vida de Cristo

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Lecturas para este día: 1 Corintios 1: 1-9. Mateo 24: 42-51.

¨Por él han sido enriquecidos en todo¨. 1 Corintios 1: 1-9.

Vino un vaquero a comentarle a su patrón que una víbora cascabel había mordido a uno de los empleados. Rápidamente el administrador preguntó al vaquero si le había colocado la inyección de suero antiofídico que tenía en el depósito, el vaquero respondió que no lo había hecho pero que había entregado la cajita con el antídoto a aquel hombre que fue mordido por la serpiente, pues él no sabía poner la inyección. El administrador pidió que lo acompañara a ver al trabajador, cuando llegamos al hospital, preguntamos por la persona que había sufrido la mordedura de serpiente, vino el médico que lo atendió a decirnos que esta persona había fallecido, pero lo que él no podía comprender cómo esta persona llego al hospital con el suero antiofídico en la mano. Preguntó al hombre que había sido víctima de la Cascabel, ¿Por qué no te pusiste el suero antiofídico? A lo cual el trabajador ya temblando y con la respiración irregular y el corazón acelerado debido al veneno de la serpiente, le respondió ¨que no sabía cómo ponerlo¨; el médico le respondió pero ahí en la cajita están las recomendaciones de cómo usarlo, y el trabajador dijo que no se dio el lujo de leerla, luego falleció.

Teniendo la vida en sus manos no la usó.

Cuantas veces simplemente ignoramos u olvidamos que tenemos a nuestro alcance el perfecto antídoto para dar vida a lo que se cree perdido, no permitas que el ¨veneno¨ se extienda en tu vida. Aplica hoy una dosis de vida, Jesús, en tu corazón. No eches en saco roto, la vida de Cristo, que se entregó por todos nosotros. 

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 138: Condúcenos, Señor, por tu camino. 

27
Aug

El que no trabaja, que no coma

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Lecturas para este día: 2 Tesalonicenses 3: 6-10. Mateo 23: 27-32.

“El que no trabaja, que no coma”. 2 Tesalonicenses 3: 6-10. 16-18.

El Papa Francisco dijo: ¨ ¡El trabajo nos da la dignidad! Quien trabaja es digno, tiene una dignidad especial, una dignidad de persona: El hombre y la mujer que trabajan son dignos.

En cambio, los que no trabajan no tienen esa dignidad. Pero tantos son aquellos que quieren trabajar y no pueden. Esto es un “pero” para nuestra conciencia, porque cuando la sociedad está organizada de tal modo, que no todos tienen la posibilidad de trabajar, de estar unidos por la dignidad del trabajo, esa sociedad no va bien: ¡No es justa! Va contra el mismo Dios, que ha querido que nuestra dignidad comience desde aquí¨.

¨La dignidad no nos la da el poder, el dinero, la cultura, ¡No! ¡La dignidad nos la da el trabajo! ¨.

Y un trabajo digno, porque hoy ¨tantos sistemas sociales, políticos y económicos han hecho una elección que significa explotar a la persona¨: No podemos decir más lo que decía San Pablo: ¨Quien no quiere trabajar, que no coma¨, sino que debemos decir: ¨Quien no trabaja, ¡Ha perdido la dignidad! ¨, porque ¨no encuentra la posibilidad de trabajar¨.

Es más: ¨ ¡La sociedad ha despojado a esta persona de su dignidad! ¨. Hoy nos hace bien volver a escuchar ¨la voz de Dios, cuando se dirigía a Caín diciéndole: ¨Caín, ¿Dónde está tu hermano? ¨. Hoy, en cambio, oímos esta voz: ¨ ¿Dónde está tu hermano que no tiene trabajo? ¿Dónde está tu hermano que está bajo un trabajo de esclavo? ¨.

El Papa concluyó invitando: ¨Oremos, oremos por todos estos hermanos y hermanas que están en esta situación¨. 

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 127: Dichoso el que teme al Señor.