Archivos de la Categoria ‘5 Minutos de Oracion en el Hogar’

2
Dec

Estar dispuestos a recibir algo nuevo de Dios

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Lecturas para este día: Isaías 25: 6-10. Mateo 15: 29-37.

¨Aquel día se dirá: Aquí esta nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvará; celebramos y gocemos con su salvación¨. Isaías 25: 6.

La primera semana del Adviento nos dice que el Señor Dios prepara para todos los pueblos, en este monte, un festín suculento. Y en el Evangelio se nos narra la multiplicación de los panes. La venida del Señor se compara con la saciedad plena. Y el Adviento es entonces el momento de sentir hambre, de darnos cuenta de la profundidad de nuestros deseos, que solo en Dios pueden ser saciados.

Dante Alighieri era buen conocedor de los deseos del corazón humano. En los tres cantos de su Divina comedia, infierno, purgatorio y paraíso, cuenta el camino del hombre: Desde que vive alejado de Dios por el pecado, hasta llegar otra vez a ver a su Creador. Las tres partes del poema terminan con la misma palabra, ¨estrellas¨. Quería el poeta expresar que mirar las estrellas al cielo es la única forma de encontrar el camino que nos lleva a Dios.

No viene mal, de vez en cuando, sentir tristeza porque no alcanzamos esas estrellas. Aún cuando no nos vayan las cosas bien, nunca hay que dejar de ver al cielo y alentarnos con las estrellas y aprender a buscar la manera para que el Señor llene nuestro corazón. El sabrá satisfacernos y llenar nuestra vida de esperanza. El Evangelio de hoy precisa, que después de saciar el hambre a la multitud, a Jesús le sobraron muchos canastos llenos de pan. Dios siempre se guarda alguna sorpresa en la manga; su grandeza es mayor que nuestra tristeza y su alegría más grande que nuestra nostalgia.

Por eso Adviento quiere decir también estar dispuestos a recibir algo nuevo de Dios.

Del Salmo 22: Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

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1
Dec

La paz se lleva por dentro

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Lecturas para este día: Isaías 11: 1-10. Lucas 10: 21-24.

“En aquel día: Brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu del Señor”. Isaías 11: 1.

La primera lectura nos presenta una visión idílica: El novillo y el león pasearán juntos. Es imagen de la paz que traerá el Mesías: Paz incluso entre pueblos que se odian desde hacia mucho tiempo. Esto podría parecernos irrealizable, un cuento para engañar a los ingenuos. Conforme pasa el tiempo creemos menos que ésto suceda. Los hombres siguen siendo lobos para los demás hombres y vemos difícil que cambie.

Debemos entonces leer el Evangelio y ver cómo Jesús da gracias porque Dios ha revelado estas cosas a los humildes y sencillos y se las ha ocultado a los sabios y poderosos. Solo los pequeños, aquellos que tienen ojos de niños, son capaces esperar el milagro de una paz tan grande como promete el profeta.

Solo los hijos creerán que la Navidad es posible, aún en medio de tantas crisis y problemas. Solo el hijo, por ser humilde y sencillo, sabe que está en brazos de su padre y solo así puede entonces aceptar su historia que consiste en vivir, trabajar, sufrir y amar en favor de la paz.

Solo el hombre sencillo ve posible un camino de vuelta hacia aquella armonía que se tenía, cuando todo estaba bien.

Solo el pobre y sencillo descubre que en el corazón se tiene siempre la verdadera paz. Sabe que en su corazón hay un manantial inagotable para cambiar las cosas, ya que ese manantial brota de un Padre común.

La paz se lleva por dentro, y no solo fuera. La clave para tener acceso a este manatial de paz es aceptarse a sí mismo como hijo.

Cristo príncipe de la paz, nace en una noche de paz para volver la esperanza al mundo.

Del Salmo 71: Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

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30
Nov

Dios, nuestro oasis

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Lecturas para este día: Romanos 10: 9-18. Mateo 4: 18-22.

¨La fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo¨. Romanos 10: 9-18.

Un viajero que andaba perdido por el desierto. Debilitado por el cansancio y el sol implacable creyó ver a lo lejos un oasis y pensó: Mi mente me está engañando. Tiene que ser un espejismo. Seguro que no hay nada, se decía a si mismo. A medida que se iba acercando veía palmeras y hierba e incluso contemplaba un burbujeante manantial. Este hombre reflexivo y sabio se detuvo un momento y luego reemprendió el camino. Sé que no hay nada, todo esto es pura proyección de mi imaginación. Es demasiado hermoso para ser verdad. Horas más tarde llegaron al oasis otros dos viajeros y encontraron el cuerpo del viajero muerto de hambre y de sed y se dijeron: ¡Qué cosa tan extraña! Los dátiles le están cayendo a la boca y se murió de hambre. El agua del manantial está al alcance de su mano y murió de sed. ¿Cómo pudo morir en medio de tanta abundancia? El oasis no era un espejismo y nuestro viajero, enfermo y sin fuerzas, no pudo disfrutar de su abundancia.

Dios, nuestro oasis futuro, no es un espejismo, no está ausente, pero lo buscamos donde no está o porque adoramos a un dios falso. La espera de Dios, se nos antoja larga e ilusoria. Y un año más volvemos a anunciar a los cristianos el tiempo del Adviento, de la espera y de la esperanza. Los que estamos aquí creemos en la venida de Dios, el consumador del mundo. Aprovechemos este Adviento y que San Andrés nos ayude a prepararnos mejor.

Del Salmo 92: Señor, tú eres nuestro rey.

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27
Nov

La venida del Señor a nuestra historia

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Lecturas para este día: Daniel 7: 2-14. Lucas 21: 29-33.

¨Cuando vean que suceden estas cosas, sepan que está cerca el reino de Dios¨. Lucas 21: 29-33.

Permanezcamos vigilantes. En el Adviento, que empezamos ya muy pronto, se nos exhortará a que estemos atentos a la venida del Señor a nuestra historia. Porque cada momento de nuestra vida es un ¨kairós¨, un tiempo de gracia y de encuentro con el Dios que nos salva.

Preparémonos. Un gran barco va surcando las olas. Hay muchos pasajeros, muchos marineros van de acá para allá, ocupados en el mantenimiento del barco y en el cuidado de los pasajeros. Un pasajero sostiene una conversación con uno de los marineros:
– ¿No tienes miedo de este trabajo?
– Pues, no. No tengo miedo.
– ¿Tu padre era marinero también?. ¿Y tus antepasados?
– Si, hijo de pez…
– ¿De qué murió tu padre?. Disculpa mi curiosidad.
– Murió ahogado en el mar.
– ¿Y tu abuelo?.
– También.
– ¿Y tú no tienes miedo de que te pase lo mismo?.
Entonces el marinero le devolvió la pregunta:
– ¿De qué murió su padre?. ¿Dónde?
– Murió en la cama.
– ¿Y su abuelo? .
– Caramba, también.
– ¿Y a usted no le da miedo meterse en la cama todos los días?…

Roguémosle al Señor que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de trabajar esforzadamente por su Reino, sabiendo que hemos de ser, ya desde ahora, los constructores del mismo hasta que, al final, llegue su plenitud en la Gloria del Padre. Amén.

De Daniel 3: Bendito seas para siempre, Señor.

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25
Nov

El Fin del Mundo

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Lecturas para este día: Daniel 5: 1-6. 13-14. 16-17. Lucas 21: 12-19.

¨Todos los odiarán por causa mía, pero ni un cabello de su cabeza perecerá¨. Lucas 21: 12-19.

Todo tiene un final y hasta tendrá su Gran Final. Si preguntan a Google por el Fin del Mundo les dirá que son muchos los falsos profetas que lo han anunciado en 242 fechas distintas y ninguna ha resultado ser cierta. Cada uno de nosotros vivimos grandes finales a lo largo de nuestra vida. El Fin del Mundo para miles de Filipenses. El Fin del Mundo se nos echa encima cuando muere un esposo, cuando me despiden del trabajo, cuando fracasa un matrimonio, cuando me diagnostican una enfermedad sin remedio, cuando… Los Finales que nos entregan filmados nos angustian poco, afectan a otros. Los pequeños, los que me afectan a mí, esos son los que nos devuelven a la realidad, no todo tiene un fin próximo, yo sí.

La Fe me pone a prueba y sólo en el silencio de la oración ante Dios puedo asumir en paz mi Gran Final. No tengo que ser como los niños que a lo largo del viaje preguntan cien veces ¿Cuándo llegamos? La hora de la llegada pertenece a Dios Padre. La respuesta de Jesús es: Perseveren, no se dejen engañar, que el miedo no controle su vida. Si no encontramos a Dios en medio de nuestras complicadas circunstancias no lo encontraremos en ninguna parte.

Todos los templos serán destruidos, sólo permanecerá el templo espiritual que estamos llamados a edificar y habitar.

De Daniel 3: Bendito seas para siempre, Señor.

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