Archivos de la Categoria ‘5 Minutos de Oracion en el Hogar’

18
Sep

Somos pecadores perdonados

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“Dijo Jesús a Simón: Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama”. Lucas 7: 36-50.

A veces, hasta que alguien nos llama la atención y nos dice: ¡Eso que estás haciendo, está mal!, entonces caemos en la cuenta de que traicionamos u ofendimos a una amistad o un amor; si esa otra persona me enjuicia terriblemente, me encierro en mi pecado o en mi fracaso sin remedio. Pero si quien me señala el mal, el pecado, lo hace con cariño, si su palabra desata lo que tenía internamente ¨amarrado¨, el haber señalado el pecado se convierte en liberación.

Es lo que experimenta esta ¨pecadora pública¨ cuando Jesús le perdona sus pecados. Es lo que hace Jesús, que es el Amor, el que sana cuando descubre nuestro pecado. Sólo el perdón del Amor mismo puede descubrir nuestro pecado, porque sólo la luz de la misericordia puede permitirnos ver con claridad la profundidad de nuestro mal.

Es lo mismo que nos sucede tantas veces: Que no medimos el alcance del peligro que corremos sino después de haber sido salvados de El. No somos pecadores despechados que lloran sus faltas, sino pecadores perdonados que proclaman su perdón.

Es posible que haya una presencia del amor en el corazón mismo del pecado: Un amor que sana y que libera. Y es que el pecador, efectivamente, nunca se halla solo en su pecado, sino que puede experimentar en El la presencia de Dios.

¡Dichoso el pecador (nosotros) que puede descubrir así la irresistible pasión de aquel que nos ama hasta el punto de perdonar nuestros pecados! Dios de misericordia, tu Palabra echa abajo nuestras máscaras, y tu luz revela nuestras tinieblas: Reconocemos que somos pecadores. Haz que tu perdón sea la última palabra que tú nos digas para siempre.

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 117: Te damos gracias, Señor, porque eres bueno.

Lecturas para este día: 1 Corintios 15: 1-11. Lucas 7: 36-50.

17
Sep

A quién se parecen los hombres de esta generación?

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¨ ¿A quién se parecen los hombres de esta generación? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: Tocamos la flauta y ustedes no bailan, cantamos lamentaciones y ustedes no lloran¨. Lucas 7: 31-33.

Los judíos dijeron que Juan el Bautista, que hablaba de Dios y preparaba la llegada de Jesús, estaba loco. Y de Jesús, la Palabra de Dios personificada, que es ¨amigo de pecadores¨. Pero la razón verdadera es que su corazón se ha vuelto impermeable a toda invitación a la penitencia y a la conversión.

¡Oh Señor, líbranos de un corazón endurecido! Así eran los corazones de los fariseos y de los maestros de la Ley, encerrados en su testarudez y en su presunta santidad, cegados por el poder, por la ambición y por el orgullo de no ser segundos de nadie.

¡Señor, abre nuestro corazón a tu luz! Sólo así nuestra inteligencia, activada por un bien superior, descubierto pero no experimentado aún, podrá remover los obstáculos que la bloquean en su egoísmo, y nuestra voluntad podrá orientarse hacia ti, sin perder tiempo o sin esconderse detrás de miedos injustificados.

¡Señor, danos un corazón sencillo! Sólo de este modo NO se nos comparará con los niños caprichosos que rechazan toda invitación; al contrario, como niños intrépidos podremos aventurarnos en el mundo de tus maravillas, encantados de tu amor misterioso, imposible de catalogar, y de seguir descubriendo siempre cosas nuevas con renovado ardor.

¡Señor, haz que nuestro corazón sea semejante al tuyo! No es, ten Señor, la seguridad, una pretensión ni siquiera un capricho lo que te pedimos. Hay en nosotros un vivo deseo de conocer tus pensamientos, de compartir tus proyectos y de andar por tus caminos.

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 32: Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Lecturas para este día: 1 Corintios 12: 31. 13: 13. Lucas 7: 31-35.

16
Sep

Jesús se lo entregó a su madre

   Publicado por: Admin

¨Al ver a la viuda el Señor, le dio lástima y le dijo: No llores. Se acercó al ataúd, lo tocó y le dijo: ¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate! El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre¨. Lucas 7: 11-17.

No es más que el amor apasionado de Dios por nosotros, lo que nos quiere presentar San Lucas cuando nos dice que Jesús ¨se conmovió entrañablemente¨ ante aquella viuda que, ¨para colmo¨, se le acaba de morir su hijo. Ella va a enterrar a su hijo único; se ha quedado sola en la vida, sin apoyo, sin seguridad para su ancianidad; ¿Qué ilusión iluminaría en adelante todas sus tareas cotidianas? ¿Qué razones tendría ya para vivir, puesto que se le ha muerto por quien vivirla?

Volvería a su casa fría, silenciosa y vacía; estaba tan muerta como su hijo. He aquí el encuentro de Jesús ante esta realidad: Es el ¨gran corazón de Jesús¨ que viene para afrontar las lágrimas de todas las personas, por el poder de Vida que tiene en Él. Es el encuentro de Jesús con el misterio más negativo de la persona, que es la muerte.

La ¨entrañable conmoción¨ de Jesús, su misericordia se transforma para este muchacho, en su resurrección, en vida. El amor creador de Dios es salvación, es vida, es novedad. Dentro de poco Jesús ocupará el puesto del hijo de la viuda, porque su amor, su misericordia le hace ocupar el lugar del ser amado, totalmente y sin condiciones. Jesús será conducido a la muerte, porque ¨tomó sobre él nuestras enfermedades¨, pero para transformarlas en Vida eterna, por su Resurrección.

Gracias a esto, nosotros creemos que Dios nos escucha, que nuestros sufrimientos, nuestros gritos de rebeldía o de miseria silenciosa son acogidos en la ¨entrañable misericordia¨ de Jesús. ¡Gracias, Señor!

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 99: Sirvamos al Señor con alegría.

Lecturas para este día: 1 Corintios 12: 12-14. 27-31. Lucas 7: 11-17.

¨Junto a la cruz de Jesús estaban su Madre…¨. Juan 19: 25.

Hoy recordamos a la Virgen María, como la ¨Dolorosa¨, la que comparte todos los dolores de su Hijo Jesucristo, en su misión de salvador del mundo. María comparte ese amor ¨loco¨ de Jesús por la humanidad, ese amor misericordioso de Dios, que entrega al Hijo por una humanidad en grave peligro. María ha comprendido perfectamente el drama de Jesús y siente compasión, no tanto por él (permanece firme al pie de la cruz) sino por nosotros.

Jesús sufre porque la humanidad se deja arrastrar por el mal personal, por el mal pecado colectivo, social, de ¨ideas¨, perdiendo así el sentido de la vida. La llamada civilización de la muerte, el gusto por la muerte, el miedo a dar vida, son, en otras palabras, el reclamo que Jesús dirige a las ¨verónicas¨ camino del Calvario (Lucas 23: 27). Reclamos que hoy hablan de una sociedad replegada en sí misma porque ha perdido la alegría de vivir y de engendrar.

María, junto a Jesús, siempre fiel y dichosa por cumplir la voluntad de Dios (Lucas 11: 27) ilumina la belleza y la dignidad, la bondad del vivir y transmitir la vida: Proclama que la vida es un don y tiene sentido. La humanidad, a causa del pecado, es como un leño seco, árido y estéril, bueno únicamente para el fuego es devorar lo que ya no tenía vida. Expresiones muy duras, pero que, sin embargo, tiene su comprobación en muchos modos de pensar y actuar de una civilización abandonada a la deriva de sus propias pasiones.

María siente el ¨eco¨ de las palabras de Jesús que nos invita a la conversión en lo más profundo de su corazón. Ella ha llorado y llora por nosotros. Ella está dolida por nuestra falta de fe y de esperanza por nuestro desconocimiento del sentido de la vida; llora nuestro rechazo de la vida divina, de tantos caminos llenos de sentido que Dios abre a la humanidad. Su llanto habla de que está cerca de todo hombre y mujer que buscan el porqué de la vida, aunque de forma incipiente. Y nos invita a llorar con ella para cambiar la suerte que amenaza al mundo. Nos pide que participemos en los dolores y sufrimientos que ella experimentó, para ayudar a una humanidad que parece encaminada a la destrucción y a la muerte.

Reflexión y comentarios…

Lecturas para este día: Éxodo 32: 7-11. 13-14. 1 Timoteo 1: 12-17. Lucas 2: 33-35.

12
Sep

Las personas son los que encuentran en sí mismas

   Publicado por: Admin

Lecturas para este día: 1 Corintios 9: 16-19. Lucas 6: 39-42.

¨¿Por qué te fijas en la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que llevas en el tuyo ?¨. Lucas 6: 41.

¨Había una vez, un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada de pueblo. Un día, un joven se le acercó y le preguntó:
¨Yo nunca he venido por estos lugares, ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?

El anciano le respondió con otra pregunta:
¨¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de la que vienes?

Egoístas y malvados. Por eso me he sentido contento de haber salido de allá¨.

¨Así son los habitantes de esta ciudad¨, le respondió el anciano.

Un poco después, otro joven se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta:
¨Voy llegando a este lugar, ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?

El anciano, de nuevo, le contestó con la misma pregunta:
¨¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de dónde vienes ?¨.

¨Eran buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores. Tenía tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos¨.

¨También los habitantes de esta ciudad son así¨, respondió el anciano.

Un hombre que había llevado sus animales a tomar agua al pozo y que había escuchado la conversación, en cuanto el joven se alejó le dijo al anciano:
¨¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta puesta por dos personas ?¨.

¨Mira – le respondió – cada uno lleva al universo en su corazón. Quien no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquel que tenía amigos en su ciudad, encontrará también aquí amigos leales y fieles. Porque las personas son los que encuentran en sí mismas; encuentran siempre lo que esperan encontrar¨.

¨ ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego ?¨. (Lucas 6: 39).

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 83: Qué agradable, Señor, es tu morada.

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