Miércoles 13 de Marzo de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del profeta Jonás: 3, 1-10.

Del santo Evangelio según san Lucas: 11, 29-32.

Santoral: San Nicéforo, patriarca de Constantinopla. Santos Rodrigo y Salomón.

“No se les dará otra señal que la de Jonás”. Lucas 11:29-32.

Cristo ofrece la señal de Jonás, sepultado en el vientre de la ballena durante tres días para luego vivir como prueba de que Él resucitará al tercer día.

Esta Cuaresma nos prepara para encontrarnos con Cristo resucitado viviendo su Pascua y pide de nosotros una profunda conversión: vivir su vida con nuestra vida con gran entusiasmo y fortaleza.

Es cierto que la vida no es fácil ni dulce: el dolor, la muerte, la cruz, la injusticia, la opresión, están ahí y haría mucha falta ceguera para no verlos. Lo que digo es que hay que acoger con las dos manos tanto el dolor como la alegría y enfrentaros a la muerte con la misma pasión con la que nos enfrentamos a la vida. Cristo nos invitó a coger la cruz y seguirlo, a no tener miedo a la vida y si caemos, levantarnos.

Bernanos, un gran novelista, afirma que muchas personas viven con las almas dobladas; nacen y mueren sin haber usado ni una sola vez su alma.

¿Es posible que se pueda creer en Dios sin estar cerca de Él?, cuando un alma se repliega sobre sí misma llega a tocar sus propias raíces. Ésta es la razón por la que no podemos separar nuestro amor de Dios ni del mundo. El vivir con los pies en la tierra y ver siempre hacia adelante son para mí, como para Teilhard de Chardin, una misma tarea. Y es una gran felicidad cuando se tiene un solo corazón para amar a Dios y al hermano.

¡Y vaya que nos hace mucha falta este amor en nuestros días!.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 50: “A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 9 al 16 de Marzo:

Hermanos, como Abraham nuestro padre en la fe, también nosotros hemos sido llamados a obedecer a Dios. Con toda nuestra fe, invoquémoslo diciendo:

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que todos tus hijos, contemplando a Cristo Resucitado como el término de su camino, sepa creer firmemente en cualquier situación de su vida, que Dios es su Padre.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos sometidos a duras pruebas en su cuerpo o en su espíritu, no desesperen de tu providencia.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que especialmente en este tiempo de Cuaresma, una experiencia prolongada de oración, transforme nuestra vida.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos enfermos, auxiliados por tu Espíritu les ayude a hacer de su sufrimiento una ofrenda agradable al Señor.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que no rechazas al que te implora, oye el grito de nuestra oración y danos lo mejor: tu amor y tu fidelidad.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Te damos gracias, Señor, pues por tu Hijo Jesús, has hecho que nazca el sol sobre todos los hombres; y a su luz se han levantado los pecadores y a su calor se han reconciliado los hombres inmovilizados por la dureza de su corazón.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, hemos sido rebeldes, te hemos dado la espalda, pero tú eres Dios de misericordia. Danos tu perdón y cambia nuestros corazones.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Se pueden agregar otras peticiones.

Padre, invocamos tu presencia en medio de nosotros; no tengas en cuenta nuestros pecados sino la caridad de tu Hijo, y danos todas las cosas buenas por sus méritos. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.