Domingo 17 de Marzo de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del Génesis: 15, 5-12. 17-18.

De la Carta del apóstol san Pablo a los filipenses 3, 17-4, 1.

Del santo Evangelio según san Lucas: 9, 28-36.

Santoral: San Patricio, Obispo.

“Maestro es bueno quedarnos aquí”. Lucas 9:28-36.

Cuando Pedro vivió aquel momento bellísimo de la Transfiguración de Jesús, se emocionó tanto, que no quería irse de ahí. Estar tan cerca del Señor es una gracia tan grande y sabemos que en todo momento podemos lograr su presencia amigable.

Él prometió continuar entre nosotros y lo hace a través de la Iglesia que fundó y puso en las manos de sus seguidores para que la hicieran crecer y llegar a todas las partes del mundo.

En la Iglesia, que es una comunidad viva y es familia de Dios, podremos siempre sentir la alegría de Pedro en el Tabor, cuantas veces nos sintamos y estemos en verdad dentro de ella.

Es la razón por la que yo amo mucho a la Iglesia:

En primer lugar porque salió del costado de Cristo y por lo que Jesús murió.

La amo porque el Señor dio su vida por ella. Y la Iglesia -buena, mediocre, santa, pecadora, o todo junto- fue y sigue siendo la esposa de Cristo.

La segunda razón por la que amo a mi Iglesia es porque ella y sólo ella me ha dado a Cristo y a cuanto sé de Él.

No obstante, a través de una larga cadena de creyentes mediocres, me ha llegado el recuerdo de Jesús y su Evangelio.

Es cierto que su historia es triste y con errores por culpa de quienes la formamos. Pero también es cierto que está llena de Santos y esta es la tercera razón de mi amor.

Me atrevo finalmente a decir que la otra razón por la que amo a la Iglesia es imperfecta y podemos limpiar su rostro.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 26: “El Señor es mi luz y mi salvación”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 17 al 24 de Marzo:

Hermanos, Cristo es el nuevo en quien podemos hablar con Dios. En Él nos dirigimos al Padre e invocamos, diciendo:

NO NOS TRATES, SEÑOR, COMO MERECEN NUESTROS PECADOS.

Señor, que cada uno de nosotros sea una “casa del Señor”, es decir un lugar de acogida y encuentro con los hermanos.

NO NOS TRATES, SEÑOR, COMO MERECEN NUESTROS PECADOS.

Señor, que todas nuestras familias sepan transmitir a sus hijos los valores esenciales para edificar una sociedad mejor, como la confianza en Dios, la generosidad, la fraternidad.

NO NOS TRATES, SEÑOR, COMO MERECEN NUESTROS PECADOS.

Nos hemos destrozado, hemos juzgado a nuestros hermanos; pero tú, Señor, no condenas a nadie: Únenos en tu misericordia y cambia nuestros corazones.

NO NOS TRATES, SEÑOR, COMO MERECEN NUESTROS PECADOS.

Hemos calculado, hemos medido nuestro perdón. Pero tú, Señor, das sin cansarte, todo lo renuevas. Haznos a imagen de tu Hijo, y cambia nuestros corazones.

NO NOS TRATES, SEÑOR, COMO MERECEN NUESTROS PECADOS.

Señor, tú que eres ternura y bondad, no permitas que los más pequeños de tu pueblo sean cargados con fardos sin que todos los llevemos con ellos.

NO NOS TRATES, SEÑOR, COMO MERECEN NUESTROS PECADOS.

Señor, tú conoces nuestras impaciencias. Enséñanos a caminar al ritmo de tu Hijo Jesús.

NO NOS TRATES, SEÑOR, COMO MERECEN NUESTROS PECADOS.

Señor, cuando el pobre nos tienda la mano, abre nuestros corazones y danos la alegría de la comunión al compartir nuestros bienes.

NO NOS TRATES, SEÑOR, COMO MERECEN NUESTROS PECADOS.

Se pueden agregar otras peticiones.

Tu Ley, Padre, es el Amor; ayúdanos a querer y a amar lo que tú quieres para nuestra felicidad. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Sábado 16 de Marzo de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del Deuteronomio: 26, 16-19.

Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 43-48.

Santoral: San Heriberto de Colonia, Obispo.

“Amar a vuestros enemigos”.

Mateo 5:43-48.

Existe una costumbre de quemar al “Judas” durante la Semana Santa, aunque es cierto, que algunas tradiciones como ésta van pasando. ¿No será que en el fondo, sintiendo que la conciencia también debe aceptar que Jesús murió por nuestros pecados, tratamos de cargar el sufrimiento y la Pasión del Señor sobre el chivo expiatorio de Judas, esquivando así y tratando de callar su voz?.

Se han escrito novelas y ensayos; se han hecho obras teatrales, porque la historia de Judas es como la tragedia que no puede hacerse desaparecer y de la que solo hemos hecho caso y nos damos cuenta de los desenlaces de todas estas obras.

Sabemos que vendió a su Maestro y que se ahorcó después… pero quizá nunca hemos pensado de que si Judas antes de ahorcarse tuvo un acto de arrepentimiento y le dolió mucho el corazón el haber realizado lo que hizo, pensando quizá que Jesús sabría escapar de sus manos una vez que lo había entregado.

El Señor sabía perdonar y perdonó a aquel que lo negó. Pedro, por el acto de amor y de contrición que vivió después de su pecado. Él enseñó que cuando se perdona hay que hacerlo hasta setenta veces siete, es decir, siempre.

Queda la esperanza y, ojalá que haya sido así, que Judas se hubiera dolido de lo que había hecho, de la misma manera que supo devolver las monedas a sus compradores.

Solo hay un pecado que nunca se perdona: pensar que Dios no es capaz de perdonar.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 118: “Dichoso el que cumple la voluntad de Dios”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 9 al 16 de Marzo:

Hermanos, como Abraham nuestro padre en la fe, también nosotros hemos sido llamados a obedecer a Dios. Con toda nuestra fe, invoquémoslo diciendo:

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que todos tus hijos, contemplando a Cristo Resucitado como el término de su camino, sepa creer firmemente en cualquier situación de su vida, que Dios es su Padre.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos sometidos a duras pruebas en su cuerpo o en su espíritu, no desesperen de tu providencia.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que especialmente en este tiempo de Cuaresma, una experiencia prolongada de oración, transforme nuestra vida.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos enfermos, auxiliados por tu Espíritu les ayude a hacer de su sufrimiento una ofrenda agradable al Señor.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que no rechazas al que te implora, oye el grito de nuestra oración y danos lo mejor: tu amor y tu fidelidad.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Te damos gracias, Señor, pues por tu Hijo Jesús, has hecho que nazca el sol sobre todos los hombres; y a su luz se han levantado los pecadores y a su calor se han reconciliado los hombres inmovilizados por la dureza de su corazón.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, hemos sido rebeldes, te hemos dado la espalda, pero tú eres Dios de misericordia. Danos tu perdón y cambia nuestros corazones.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Se pueden agregar otras peticiones.

Padre, invocamos tu presencia en medio de nosotros; no tengas en cuenta nuestros pecados sino la caridad de tu Hijo, y danos todas las cosas buenas por sus méritos. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Viernes 15 de Marzo de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del profeta Ezequiel: 18, 21-28.

Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 20-26.

Santoral: Santa Luisa de Marillac, religiosa fundadora.

“Ve primero a reconciliarte con tu hermano”. Mateo 5:20-26.

Hoy he leído una carta que escribió San Juan XXIII a sus padres al cumplir 50 años de vida. Resalto alunas frases de ella:

“La mejor manera de vivir, la aprendí de ustedes, confiar en el Señor, conservar la paz del corazón, obra con paciencia y hacer el bien a todos y nunca el mal. Desde que salí de cas a los diez años he estudiado y leído muchas cosas que ustedes no podrían haberme enseñado. Pero lo que aprendí de ustedes en casa es ahora lo más precioso e importante que sostiene y da vida y calor a las demás cosas aprendidas después de tantos y tantos años. Conservar la paz en el corazón y nunca hacer el al, perdonar a quienes nos lastimen, son actitudes que bastarían para hacer cambiar el mundo.

Yo reconozco y proclamo que mis padres me enseñaron más que los miles de libros que después he leído. Que lo más hondo de mi alma brota de ese hogar y, sobre todo que lo que hoy sostiene y me da a fuerzas ese hacer lo que me dieron en casa. Las verdades decisivas, las raíces permanentes, lo que hace que hoy pueda mirar la vida con serenidad y alegría.

¿A quién lo debo sino a mi padre y a mi madre?”.

Si hay algún momento por levantar en nuestro mundo es el que cada quien debe erigir en memoria de sus padres.

El Señor no aceptará nuestra oración y sacrificios que le ofrezcamos, sin antes no somos capaces de perdonar, pedir perdón y reconciliarnos con todos. Al Señor no le gustan las ofrendas sucias.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 129: “Perdónanos, señor, y viviremos”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 9 al 16 de Marzo:

Hermanos, como Abraham nuestro padre en la fe, también nosotros hemos sido llamados a obedecer a Dios. Con toda nuestra fe, invoquémoslo diciendo:

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que todos tus hijos, contemplando a Cristo Resucitado como el término de su camino, sepa creer firmemente en cualquier situación de su vida, que Dios es su Padre.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos sometidos a duras pruebas en su cuerpo o en su espíritu, no desesperen de tu providencia.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que especialmente en este tiempo de Cuaresma, una experiencia prolongada de oración, transforme nuestra vida.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos enfermos, auxiliados por tu Espíritu les ayude a hacer de su sufrimiento una ofrenda agradable al Señor.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que no rechazas al que te implora, oye el grito de nuestra oración y danos lo mejor: tu amor y tu fidelidad.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Te damos gracias, Señor, pues por tu Hijo Jesús, has hecho que nazca el sol sobre todos los hombres; y a su luz se han levantado los pecadores y a su calor se han reconciliado los hombres inmovilizados por la dureza de su corazón.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, hemos sido rebeldes, te hemos dado la espalda, pero tú eres Dios de misericordia. Danos tu perdón y cambia nuestros corazones.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Se pueden agregar otras peticiones.

Padre, invocamos tu presencia en medio de nosotros; no tengas en cuenta nuestros pecados sino la caridad de tu Hijo, y danos todas las cosas buenas por sus méritos. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Miércoles 13 de Marzo de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del profeta Jonás: 3, 1-10.

Del santo Evangelio según san Lucas: 11, 29-32.

Santoral: San Nicéforo, patriarca de Constantinopla. Santos Rodrigo y Salomón.

“No se les dará otra señal que la de Jonás”. Lucas 11:29-32.

Cristo ofrece la señal de Jonás, sepultado en el vientre de la ballena durante tres días para luego vivir como prueba de que Él resucitará al tercer día.

Esta Cuaresma nos prepara para encontrarnos con Cristo resucitado viviendo su Pascua y pide de nosotros una profunda conversión: vivir su vida con nuestra vida con gran entusiasmo y fortaleza.

Es cierto que la vida no es fácil ni dulce: el dolor, la muerte, la cruz, la injusticia, la opresión, están ahí y haría mucha falta ceguera para no verlos. Lo que digo es que hay que acoger con las dos manos tanto el dolor como la alegría y enfrentaros a la muerte con la misma pasión con la que nos enfrentamos a la vida. Cristo nos invitó a coger la cruz y seguirlo, a no tener miedo a la vida y si caemos, levantarnos.

Bernanos, un gran novelista, afirma que muchas personas viven con las almas dobladas; nacen y mueren sin haber usado ni una sola vez su alma.

¿Es posible que se pueda creer en Dios sin estar cerca de Él?, cuando un alma se repliega sobre sí misma llega a tocar sus propias raíces. Ésta es la razón por la que no podemos separar nuestro amor de Dios ni del mundo. El vivir con los pies en la tierra y ver siempre hacia adelante son para mí, como para Teilhard de Chardin, una misma tarea. Y es una gran felicidad cuando se tiene un solo corazón para amar a Dios y al hermano.

¡Y vaya que nos hace mucha falta este amor en nuestros días!.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 50: “A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 9 al 16 de Marzo:

Hermanos, como Abraham nuestro padre en la fe, también nosotros hemos sido llamados a obedecer a Dios. Con toda nuestra fe, invoquémoslo diciendo:

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que todos tus hijos, contemplando a Cristo Resucitado como el término de su camino, sepa creer firmemente en cualquier situación de su vida, que Dios es su Padre.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos sometidos a duras pruebas en su cuerpo o en su espíritu, no desesperen de tu providencia.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que especialmente en este tiempo de Cuaresma, una experiencia prolongada de oración, transforme nuestra vida.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos enfermos, auxiliados por tu Espíritu les ayude a hacer de su sufrimiento una ofrenda agradable al Señor.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que no rechazas al que te implora, oye el grito de nuestra oración y danos lo mejor: tu amor y tu fidelidad.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Te damos gracias, Señor, pues por tu Hijo Jesús, has hecho que nazca el sol sobre todos los hombres; y a su luz se han levantado los pecadores y a su calor se han reconciliado los hombres inmovilizados por la dureza de su corazón.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, hemos sido rebeldes, te hemos dado la espalda, pero tú eres Dios de misericordia. Danos tu perdón y cambia nuestros corazones.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Se pueden agregar otras peticiones.

Padre, invocamos tu presencia en medio de nosotros; no tengas en cuenta nuestros pecados sino la caridad de tu Hijo, y danos todas las cosas buenas por sus méritos. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Martes 12 de Marzo de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del profeta Isaías: 55, 10-11.

Del santo Evangelio según san Mateo: 6, 7-15.

Santoral: San Inocencio I, Papa.

“Padre Nuestro que estás en el Cielo”. Mateo 6:7-15.

Jesús nos enseñó a rezar. Por Él aprendimos la bellísima oración del “Padre Nuestro”.

¿Te has puesto a pensar cuántas veces en tu vida has rezado esta plegaria?.

El Padre Nuestro es la Oración que brota de un corazón que ama intensamente al padre y ama a sus hermanos.

Es el grito de confianza de un Hijo agradecido que reconoce la Providencia que el Señor tiene para con todos y quiere que todos tengamos lo necesario para vivir con dignidad y como hijos suyos.

Es una oración de familia, es una oración comunitaria, es una oración que no pide personal y egoístamente sólo para cada uno de nosotros, sino por todos los hombres, mujeres, mis hermanos.

El pan lo pedimos y cuando Él lo bendijo y nos dio suficiente para que todos comiéramos y aprendiéramos a repartir. Humildemente pedimos perdón y como Él, queremos aprender a perdonar a los que nos han ofendido.

Pedimos la fuerza de su Espíritu para ser valientes y fuertes en la prueba.

Queremos que su Nombre sea santificado, porque Él es Santo.

Ante un mundo tan roto y cicatrizado por miles y miles de problemas, oramos para que se transforme en su Reino, un Reino de paz, de justicia y de amor.

Nos olvidamos casi siempre de lo que Dios nos pide y le suplicamos nos conceda la gracia de no olvidar que fuimos hechos para amar.

Finalmente pedimos nos llene nuestra vida con su Vida y aparte de nosotros todo mal.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 33: “El Señor libra al justo de todas sus angustias”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 9 al 16 de Marzo:

Hermanos, como Abraham nuestro padre en la fe, también nosotros hemos sido llamados a obedecer a Dios. Con toda nuestra fe, invoquémoslo diciendo:

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que todos tus hijos, contemplando a Cristo Resucitado como el término de su camino, sepa creer firmemente en cualquier situación de su vida, que Dios es su Padre.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos sometidos a duras pruebas en su cuerpo o en su espíritu, no desesperen de tu providencia.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que especialmente en este tiempo de Cuaresma, una experiencia prolongada de oración, transforme nuestra vida.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que tus hijos enfermos, auxiliados por tu Espíritu les ayude a hacer de su sufrimiento una ofrenda agradable al Señor.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, que no rechazas al que te implora, oye el grito de nuestra oración y danos lo mejor: tu amor y tu fidelidad.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Te damos gracias, Señor, pues por tu Hijo Jesús, has hecho que nazca el sol sobre todos los hombres; y a su luz se han levantado los pecadores y a su calor se han reconciliado los hombres inmovilizados por la dureza de su corazón.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Señor, hemos sido rebeldes, te hemos dado la espalda, pero tú eres Dios de misericordia. Danos tu perdón y cambia nuestros corazones.

TUS PALABRAS, SEÑOR, SON ESPÍRITU Y VIDA.

Se pueden agregar otras peticiones.

Padre, invocamos tu presencia en medio de nosotros; no tengas en cuenta nuestros pecados sino la caridad de tu Hijo, y danos todas las cosas buenas por sus méritos. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.