Domingo 24 de Febrero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del primer Libro de Samuel: 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23.

De la primera Carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15, 45-49.

Del santo Evangelio según san Lucas: 6, 27-38.

Santoral: San Modesto de Tréveris, Obispo.

“Sean compasivos como su Padre es compasivo”. Lucas 6:27-38.

Muchos cristianos pueden sentirse sorprendidos o confundidos por la alta exigencia del Evangelio de hoy que nos manda no juzgar. Parece psicológicamente imposible no formarse una opinión sobre quién es responsable de qué, y cuando uno dice que alguien obró mal, “no juzgar”, equivale a reconocer que nunca lo sabemos todo sobre la historia, los condicionantes, las intenciones y el alcance del actuar de otras personas.

“No juzgar” es un acto de sensatez que pone por delante la propia ignorancia y que prefiere detenerse en el ámbito de los hechos comprobados sin pasar a determinar qué es finalmente esa persona, que en últimas equivale a quién es ella ante Dios.

Un joven discípulo dijo a un sabio filósofo:

-Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando mal de ti.

-Espera, -le interrumpió el filósofo. ¿Ya hiciste pasar por las tres puertas lo que vas a contarme?.

-¿Qué tres puertas?.

-Sí, la primera es la verdad. ¿Estás seguro que es totalmente cierto lo que vas a decirme?.

-No, lo oí comentar a unos vecinos.

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda puerta, la bondad. Lo que quieres decirme, ¿es bueno para alguien?.

-No, al contrario.

-Y la última puerta es la necesidad, ¿es necesario que yo sepa lo que quieres contarme?.

-No, no es necesario.

-Entonces, -dijo el sabio sonriendo:

-Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, mejor será olvidarlo para siempre.

Oremos este día por quienes nos critican, juzgan y afligen.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 102: “El Señor es compasivo y misericordioso”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 22 al 28 de Febrero:

Hermanos, no tengamos temor de encontrar a Dios, ya que nos habla mediante su mismo Hijo Jesucristo. Confiadamente, pues digámosle:

EL SEÑOR LIBRA AL JUSTO DE TODAS SUS ANGUSTIAS.

Señor, Padre nuestro, que al buscarte en la oración, nos dispongamos humildemente a que “trasplantes” nuestro corazón de piedra, por uno semejante al tuyo.

EL SEÑOR LIBRA AL JUSTO DE TODAS SUS ANGUSTIAS.

Señor cura nuestra ceguera para poder contemplar la inmensa riqueza de “signos” que diariamente nos regalas, de modo que, luego, te agradezcamos con una vida nueva.

EL SEÑOR LIBRA AL JUSTO DE TODAS SUS ANGUSTIAS.

Señor, ya sabemos que nos contestas cuando te invocamos. Que no tengamos miedo de cumplir tu “respuesta”.

EL SEÑOR LIBRA AL JUSTO DE TODAS SUS ANGUSTIAS.

Señor, que la escucha de tu Palabra guíe nuestra vida para abrir el corazón y descubrir cómo siempre nos buscas para perdonamos y ofrecernos de nuevo tu amistad, y no para castigarnos.

EL SEÑOR LIBRA AL JUSTO DE TODAS SUS ANGUSTIAS.

Señor, fortalece con tu gracia a quienes se están viendo sometidos a duras pruebas a causa de la enfermedad de la muerte, de su fragilidad, de los escándalos.

EL SEÑOR LIBRA AL JUSTO DE TODAS SUS ANGUSTIAS.

Señor, que al decidirnos a renovar nuestro compromiso cristiano (transfigurar al mundo), nos lancemos con la única certeza de tu promesa de vida eterna.

EL SEÑOR LIBRA AL JUSTO DE TODAS SUS ANGUSTIAS.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Te pedimos Padre, Dios de Abraham, Dios de Jesucristo, que sostengas nuestra esperanza en las pruebas de la vida, con la única certeza de que tú nos amas y nos darás la gloria que nos prometes. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. AMÉN.