Jueves 14 de Febrero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del Libro del Génesis: 2, 18-25.

Del santo Evangelio según san Marcos: 7, 24-30.

Santoral:

*Santos Cirilo, monje y Metodio, Obispo.

*San Valentín, Presbítero y mártir.

Dios nuestro, que iluminaste a los pueblos eslavos por medio de los santos hermanos Cirilo y Metodio, concede que comprendamos de corazón las palabras de tu doctrina y que formemos un pueblo unido en la fe verdadera y en su recta profesión. Por nuestro Señor Jesucristo…

“El Señor Dios se dijo: No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude”. Génesis 2:18-25.

Cuenta Gustavo Thbon un viaje por tierras españolas hace muchos años, cuando en este país apenas se sabía qué era eso del turismo.

Andaba a la sazón por un rincón perdido de Asturias, viajaba en coche con dos familiares suyos y tuvieron una grave avería en medio de una especie de pedregal y bajo el sol.

La carretera estaba desierta y comenzaron a inquietarse, pero apareció por fin un camión que se detuvo al instante. El camionero examinó la avería y viendo que no era capaz de solucionar el problema, remolcó el coche hasta el pueblo vecino, les llevó a un garaje donde participó en la reparación, les encontró alojamiento por medio del alcalde, etc.

Luego rehusó aceptar una indemnización por todo el tiempo que había empleado. Al tiempo que rechazaba el billete que le tendía, dijo:

-No, señor, aquí tenemos un refrán que dice que “vale más un amigo que un peso”.

El Papa Francisco advierte:

“Cuando uno quiere a alguien, le está al lado, lo cuida, ayuda, le dice lo que piensa, sí, pero no lo deja tirado. Así es Jesús con nosotros, nunca nos deja tirados”.

La amistad verdadera es desinteresada, busca más dar que recibir. San José María aconsejaba vivir un propósito firme en la amistad: “que en mi pensamiento, en mi palabra, en mis obras respecto a mi prójimo, nunca deje de practicar la caridad, que jamás dé pase en mi alma a la indiferencia”.

Agradece hoy el regalo de los amigos.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 127: “Dichoso el que teme al Señor”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 8 al 14 de Febrero:

Hermanos, oremos al Señor para que nos de la fuerza de realizar con obras, su Palabra que hemos acogido en nuestro corazón y digámosle:

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, que ningún bien o cosa, nos cierre el corazón en el egoísmo, de modo que nos lleve a olvidarnos de practicar la caridad con nuestros prójimos.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, que “revisando” nuestro corazón nos asustemos de las intenciones que ahí guardamos y acudamos inmediatamente a tu misericordia para ser purificados.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, te damos gracias porque nos has privilegiado con la gracia del Bautismo que nos hace hijos tuyos y miembros de tu pueblo santo: la Iglesia. Que nuestra fe firme, activa y humilde, demuestre este agradecimiento.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, ven en nuestro auxilio y con tu gracia cura todo lo que nos impide demostrarte que te amamos.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, te pedimos por quienes son esclavos del odio y viven ansiando la venganza, para que escuchen las palabras de Jesús que nos invitan al perdón y a la reconciliación.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, que habiendo sido alimentados por tu Pan de Vida, nos arriesguemos a dejar que nos “coma” el prójimo, es decir, que podamos satisfacerlos con lo que somos y tenemos.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Concédenos, Padre, que, fieles a tu Ley de amor y de perdón, seamos capaces de amar a nuestros hermanos con el mismo corazón de Cristo Jesús, tu Hijo y Señor nuestro. Amén.