Sábado 9 de Febrero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la Carta a los hebreos: 13, 15-17. 20-21.

Del santo Evangelio según san Marcos: 6, 30-34.

Santoral: San Marón. Santa Apolonia de Alejandría, virgen y mártir.

“No se olviden de hacer el bien y de ayudarse mutuamente; ésos son los sacrificios que agradan a Dios”. Hebreos 13:15-17.

El próximo otoño, se podrá ver a los gansos emigrar dirigiéndose a un lugar más cálido para pasar el invierno, se observará que vuelan formando una V, corta.

Tal vez le interese saber que la ciencia ha descubierto por qué vuelan en esa forma. Se ha comprobado que cuando cada pájaro bate sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás de él. Volando en V, la bandada completa aumenta su poder, por lo menos un 71% más que si cada pájaro volara solo.

Cada vez que un ganso se sale de la formación, siente inmediatamente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de hacerlo sólo y rápidamente regresa a la formación, para beneficiarse del poder del compañero que va a delante.

Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los lugares de atrás y otro ganso toma su lugar. Los gansos que van detrás graznan para alentar a los que van adelante a mantener la velocidad.

Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos salen de la formación y los siguen para ayudarlo y protegerlo. Se quedan acompañándolo hasta que esté nuevamente en condiciones de volar o hasta que muera y sólo entonces los dos acompañantes vuelan a su bandada o se unen a otro grupo.

¿Qué buena acción harás hoy?, ¿cómo ayudarás a tu hermano necesitado que se acerca a tu puerta, en la calle y a tu corazón?.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me falta”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 8 al 14 de Febrero:

Hermanos, oremos al Señor para que nos de la fuerza de realizar con obras, su Palabra que hemos acogido en nuestro corazón y digámosle:

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, que ningún bien o cosa, nos cierre el corazón en el egoísmo, de modo que nos lleve a olvidarnos de practicar la caridad con nuestros prójimos.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, que “revisando” nuestro corazón nos asustemos de las intenciones que ahí guardamos y acudamos inmediatamente a tu misericordia para ser purificados.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, te damos gracias porque nos has privilegiado con la gracia del Bautismo que nos hace hijos tuyos y miembros de tu pueblo santo: la Iglesia. Que nuestra fe firme, activa y humilde, demuestre este agradecimiento.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, ven en nuestro auxilio y con tu gracia cura todo lo que nos impide demostrarte que te amamos.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, te pedimos por quienes son esclavos del odio y viven ansiando la venganza, para que escuchen las palabras de Jesús que nos invitan al perdón y a la reconciliación.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Señor, que habiendo sido alimentados por tu Pan de Vida, nos arriesguemos a dejar que nos “coma” el prójimo, es decir, que podamos satisfacerlos con lo que somos y tenemos.

BENDITO SEA EL SEÑOR QUE NOS HA DADO LA VIDA.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Concédenos, Padre, que, fieles a tu Ley de amor y de perdón, seamos capaces de amar a nuestros hermanos con el mismo corazón de Cristo Jesús, tu Hijo y Señor nuestro. Amén.