Lunes 4 de Febrero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la Carta a los hebreos: 11, 32-40.

Del santo Evangelio según san Marcos: 5, 1-20.

Santoral: San Águeda, virgen y mártir. Santa Juana de Valois, reina de Francia y fundadora.

Te rogamos, Señor, que la santa virgen y mártir Águeda implore para nosotros tu misericordia, ya que fue siempre grata, tanto por la fortaleza de su martirio como por el mérito de su virginidad. Por nuestro Señor Jesucristo…

“Y todos éstos, son acreditados por su fe, no consiguieron lo prometido: Dios tenía preparado algo mejor para nosotros, para que no llegaran sin nosotros a la perfección”. Hebreos 11:32-40.

El que fuera presidente de los Estados Unidos, el republicano George Bush, sucesor de Ronald Reagan, refirió en cierta ocasión un viejo recuerdo de sus viajes a Moscú.

“Quiero contarles una anécdota de la que fui testigo hace muchos años, cuando asistía a los funerales por el líder soviético Breznev. La ceremonia se estaba desarrollando con tal precisión militar que se tenía una sensación de vacío y de frialdad. Soldados marchando, cascos metálicos y la habitual retórica marxista; ninguna oración o himno de consuelo, ninguna referencia al nombre de Dios. Los dirigentes soviéticos habían ocupado sus lugares en las murallas del Kremlin, mientras la familia del difunto escoltaba silenciosamente el féretro hasta su última morada.

Desde mi sitio, pude ver a la señora Breznev acercarse al ataúd para darle su última despedida y allí en el corazón frío y gris de ese estado totalitario, ella depositó, entonces, un crucifijo sobre el pecho de su marido. Me quedé impresionado. Ese sencillo gesto me hizo comprender que decenios o siglos de leyes antirreligiosas no pueden destruir jamás la fe y la fuerza interior en el corazón de todos los hombres”.

¿Cómo está hoy tu fe, tu confianza en Dios?. Fortalece hoy tu fe. ¡Manifiesta y demuestra tu fe!.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 30: “Quien confía en el Señor, no desespere”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 1 al 7 de Febrero:

Hermanos, dirijámonos a Dios, nuestro Padre, que escucha las oraciones de quien se dirige a Él con un corazón humilde, pero lleno de confianza y digámosle:

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, que al acudir a Ti en la oración, estemos dispuestos a dejarnos transformar, “exorcizar” por ti, de todas nuestras “posesiones”.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, te pedimos por quienes todavía no creen, para que la luz del Evangelio les permita conocer que sólo Cristo es el camino, la verdad y la vida.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, que nuestra soberbia no nos lleve a la insensatez de preferir renunciar a Ti antes de renunciar a la imagen que nos hemos fabricado de ti.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, nos has elegido y enviado como tus discípulos en el mundo, como quienes tendrán que luchar a muerte, día y noche y en todo lugar contra el reino del mal y sus secuaces. Que tu gracia nos sostenga para estar siempre dispuestos a vivir esta misión que nos has confiado.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, que nunca desaparezca de nuestras vidas (¡ni de nuestras caras!) la alegría que sentimos por vivir tu Evangelio en medio de las dificultades diarias.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, ponemos en tus manos a los pobres, los oprimidos, los que tienen hambre y sed de justiciad; para que encuentre en los cristianos no sólo compasión y caridad, sino una fraterna y activa solidaridad.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Que resplandezca, Señor tu luz en nuestras vidas, en nosotros tus hijos, para que los demás vean nuestras buenas obras, y alaben y agradezcan tu generosidad. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.