Sábado 2 de Febrero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del libro del profeta Malaquías: 3, 1-4.

De la Carta a los hebreos: 2, 14-18.

Del santo Evangelio según san Lucas: 2, 22-40.

FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR.

Santoral:

*Virgen de la Candelaria.

*Jornada mundial de la vida consagrada.

*Santa Juana de Lestonnac.

*Bendición de las velas y procesión.

“Mis ojos han visto a tu Salvador”. Lucas 2:22-40.

El Papa Francisco con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada y la Fiesta de la Presentación del Señor, dijo:

“El encuentro de Dios con su pueblo despierta la alegría y renueva la esperanza”. Esto refiriéndose al canto de Simeón -lo hemos heredado de nuestros mayores.

Ellos nos han introducido en esta dinámica. En sus rostros, en sus vidas, en su entrega cotidiana y constante pudimos ver cómo esta alabanza se hizo carne. Somos herederos de los sueños de nuestros mayores, herederos de la esperanza que no desilusionó a nuestras madres y padres fundadores, a nuestros hermanos mayores”. “Somos herederos de nuestros ancianos que se animaron a soñar y al igual que ellos, también nosotros queremos cantar hoy: Dios no defrauda, la esperanza en Él no desilusiona”.

Esta actitud nos hará a los consagrados fecundos, pero sobre todo, nos protegerá de una tentación que puede hacer estéril nuestra vida consagrada, es decir, la tentación de la supervivencia.

“Un mal que puede instalarse poco a poco en nuestro interior, en el seno de nuestras comunidades. Esta nos vuelve reaccionarios, miedosos, nos va encerando lenta y silenciosamente en nuestra casa y en nuestros esquemas.

Nos proyecta hacia atrás, hacia las gestas gloriosas –pero pasadas- que lejos de despertar la creatividad profética nacida de los sueños de nuestros fundadores, busca atajos para evadir los desafíos que hoy golpean nuestras puertas”.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 23: “El Señor es el Rey de la Gloria”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 1 al 7 de Febrero:

Hermanos, dirijámonos a Dios, nuestro Padre, que escucha las oraciones de quien se dirige a Él con un corazón humilde, pero lleno de confianza y digámosle:

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, que al acudir a Ti en la oración, estemos dispuestos a dejarnos transformar, “exorcizar” por ti, de todas nuestras “posesiones”.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, te pedimos por quienes todavía no creen, para que la luz del Evangelio les permita conocer que sólo Cristo es el camino, la verdad y la vida.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, que nuestra soberbia no nos lleve a la insensatez de preferir renunciar a Ti antes de renunciar a la imagen que nos hemos fabricado de ti.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, nos has elegido y enviado como tus discípulos en el mundo, como quienes tendrán que luchar a muerte, día y noche y en todo lugar contra el reino del mal y sus secuaces. Que tu gracia nos sostenga para estar siempre dispuestos a vivir esta misión que nos has confiado.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, que nunca desaparezca de nuestras vidas (¡ni de nuestras caras!) la alegría que sentimos por vivir tu Evangelio en medio de las dificultades diarias.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Señor, ponemos en tus manos a los pobres, los oprimidos, los que tienen hambre y sed de justiciad; para que encuentre en los cristianos no sólo compasión y caridad, sino una fraterna y activa solidaridad.

QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR, NO DESESPERE.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Que resplandezca, Señor tu luz en nuestras vidas, en nosotros tus hijos, para que los demás vean nuestras buenas obras, y alaben y agradezcan tu generosidad. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.