Martes 8 de Enero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la primera carta del apóstol san Juan: 4, 7-10.

Del santo Evangelio según san Marcos: 6, 34-44.

Santoral: San Apolinar de Hierápolis, Obispo.

“Queridos hermanos: Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”. 1 Juan 4:7-10.

La gente es ofendida algunas veces, pero se siente ofendida muchas veces. Y de aquí sigue la venganza. Hay una palabra que agrupa los diferentes sentimientos hostiles del corazón:_LA MALQUERENCIA: que está compuesta de 7 actitudes:

1.- RENCOR: Consiste en sentir satisfacción o inferir algún mal o que otro le haga “daño” a esa persona y alegrarse de ello.

2.- ODIO: Es un deseo fuerte de que el otro “desparezca” o muera, y este sentimiento puede esconderse más fácil de lo que se cree detrás de otras emociones.

3.- VENGANZA: Es un ajuste de cuentas: “me sacaste un ojo, el día que yo te saque un ojo quedaré satisfecho”.

4.- ENVIDIA: Resentimientos y celos tienen cosas en común: todas son producto de no recibir lo que tanto se desea y se lo den a otro. Pero entre las tres más frecuentes es la envidia, y por lo mismo, la más fea y por ello es disimulada y se presenta con “caretas” para disimular. Por eso, entre más frecuente es la envidia, más explicaciones da. Dice: “fulanita” no sirve para ese puesto, fulano es un fracasado, no lo conocen cómo es….”, usa medias verdades, calumnias.

Precisamente, dicen los psicólogos, entre las “violencias compensadoras” la más frecuente es la envidia.

5.- RESENTIMIENTO: Se distingue por su carga agresiva, es una emoción violenta; nace de ver que otro ha conseguido lo que él no: éxito, prosperidad, estima, quiere tener todo para él.

6.- CELOS: De no ser querido.

7.- ANTIPATÍAS: Instintiva hacia alguien con quien nunca peleamos pero nunca amigos. O las transferimos, alguien: nos cae mal porque nos recuerda a alguien más con quien si tuvimos problemas.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 71: “Que te adoren, Señor, todos los pueblos”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 1 al 8 de Enero:

Hermanos, la vida del hombre sobre la tierra transcurre en medio de alegrías y dolores, sonrisas y llanto. Pero nosotros estamos buscando una felicidad sin sombras, un amor sin desilusiones. Dirijamos nuestra oración al Padre de todos para pedirle su fortaleza y su bendición y digámosle:

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, socorre con tu fortaleza y tu paciencia nuestra fe que se ve envuelta en tantas situaciones difíciles que la vida nos va presentando, para que te obedezcamos confiados en tu asistencia divina.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, que el testimonio de quienes han dado y dan la vida por ti diariamente, refuerce nuestra fe para que superemos con constancia y valentía las pruebas de la vida.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, que nuestra fidelidad a ti no venga a menos por los sufrimientos que implica llevar tu Cruz, sino que sepamos ver siempre la luz de la Pascua.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, queremos llegar un día contigo. Que nuestras obras lo demuestren.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, que nuestro amor fraterno ponga de manifiesto nuestra confianza en tu Providencia.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, que tu Misericordia sea nuestra fuerza y tu gracia nuestra salvación. Entonces quedaremos deslumbrados ante lo que tu Espíritu puede hacer en nosotros. Entonces seremos hombres nuevos, discípulos de tu Hijo e hijos de tu ternura.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Señor Dios, que te sean agradables las oraciones que te dirige tu pueblo por intercesión de María, Madre de tu Hijo y Señor nuestro Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.