Jueves 3 de Enero de 2019

Jueves de Feria de Navidad.

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Textos Bíblicos:

De la primera carta del apóstol san Juan: 2, 29-3, 6.

Del santo Evangelio según san Juan: 1, 29-34.

MISA DEL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS.

Santoral: Santa Genoveva, virgen.

Señor Dios, que en la encarnación de tu Palabra pusiste el cimiento de la salvación del género humano, dale a tu pueblo la misericordia que te pide con insistencia, para que todos sepan que no existe otro nombre que deba ser invocado, sino el de tu Unigénito. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

“Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo”. Juan 1:29-34.

Abecedario para vivir la Navidad… y el resto del año:

Agradecer a Dios el habernos regalado las personas con las que convivimos.

Buscar el bien común por encima de los intereses personales.

Corregir con empatía a aquél que se equivoca.

Dar lo mejor de uno mismo, poniéndose siempre al servicio de los demás.

Estimar a los otros sabiendo reconocer sus capacidades.

Facilitar las cosas dando soluciones y no creando problemas.

Ganar la confianza de los otros compartiendo con ellos sus preocupaciones.

Heredar la capacidad de aquéllos que saben ser sinceros con valentía y respeto.

Interceder por los otros a Dios antes de hablarle de nuestras cosas.

Juzgar a los otros por lo que son, no por lo que tienen ni por lo que aparentan.

Limitar las ansias personales frente a las necesidades del grupo.

Llenarse con lo mejor que uno encuentra en el camino de la vida.

Mediar entre las personas que no se entienden.

Necesitar de los otros sin ningún prejuicio.

Olvidar el miedo al qué dirán, dependiendo de la opinión de los demás.

Preocuparse por los más débiles o más necesitados.

Querer siempre el bien de las personas.

Salir al encuentro del otro, no esperando que él dé el primer paso.

Tolerar los defectos y límites propios y ajenos con sentido del humor.

Unimos todos para vivir en paz y armonía.

Valorarse con realismo sin creerse superior a los demás.

“X” es una incógnita que invita a la búsqueda constante de la Verdad.

Yuxtaponer ilusiones y esperanzas, trabajos y esfuerzos por crear fraternidad.

Zambullirse sin miedo en el nuevo día que Dios nos regala cada mañana.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 97: “Aclamemos con júbilo al Señor”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 1 al 8 de Enero:

Hermanos, la vida del hombre sobre la tierra transcurre en medio de alegrías y dolores, sonrisas y llanto. Pero nosotros estamos buscando una felicidad sin sombras, un amor sin desilusiones. Dirijamos nuestra oración al Padre de todos para pedirle su fortaleza y su bendición y digámosle:

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, socorre con tu fortaleza y tu paciencia nuestra fe que se ve envuelta en tantas situaciones difíciles que la vida nos va presentando, para que te obedezcamos confiados en tu asistencia divina.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, que el testimonio de quienes han dado y dan la vida por ti diariamente, refuerce nuestra fe para que superemos con constancia y valentía las pruebas de la vida.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, que nuestra fidelidad a ti no venga a menos por los sufrimientos que implica llevar tu Cruz, sino que sepamos ver siempre la luz de la Pascua.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, queremos llegar un día contigo. Que nuestras obras lo demuestren.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, que nuestro amor fraterno ponga de manifiesto nuestra confianza en tu Providencia.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Señor, que tu Misericordia sea nuestra fuerza y tu gracia nuestra salvación. Entonces quedaremos deslumbrados ante lo que tu Espíritu puede hacer en nosotros. Entonces seremos hombres nuevos, discípulos de tu Hijo e hijos de tu ternura.

SEÑOR, VUELVE TUS OJOS A NOSOTROS.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Señor Dios, que te sean agradables las oraciones que te dirige tu pueblo por intercesión de María, Madre de tu Hijo y Señor nuestro Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.