Miércoles 23 de Enero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la Carta a los Hebreos: 7, 1-3. 15-17.

Del santo Evangelio según san Marcos: 3, 1-6.

Santoral: San Ildelfonso, Obispo.

“Jesús les preguntó: ¿Qué está permitido en Sábado?, ¿Lo bueno o lo malo?”. Marcos 3:1-6.

Lo más importante son las necesidades fundamentales del hombre: su salvación, el valor y el sentido de su existencia.

Y Jesús (Dios) está aquí, precisamente, para solucionar los problemas humanos, más que cumplir una serie de normas y estructuras. No porque las normas y estructuras no sean buenas, sino porque éstas (la Ley de Moisés) ya no tenían sentido para el hombre ante la presencia de Jesús, que con su poder libera al hombre para que viva feliz sirviendo a Dios.

El desenlace de esta lucha es la Victoria.

Podemos aquí identificarnos con muchos de nuestros problemas o luchas en nuestras vidas que hemos sentido como superiores a nuestras fuerzas, frente a las que sentíamos inadecuados los medios que estaban a nuestro alcance; o nos hemos sentido bloqueados, incapaces de actuar, condenados a la impotencia, reducidos a la fría lástima de los otros.

El mal aprieta al hombre por todas partes y le quita la libertad. Entregados en las manos de las fuerzas de la muerte, nos sentimos indefensos, atados de pies y manos.

Por más que luchemos, el mal está siempre al acecho para volver más fuerte y salir victorioso.

Las apariencias hacen pensar que será el mal quien tenga la última palabra y que estamos condenados a vivir sometidos a este mal; nuestras victorias son sólo respiros temporales, y nuestras liberaciones no hacen otra cosa que alimentar el sabor ilusorio de la libertad.

La Palabra nos llega en estas situaciones para invitarnos a confiar en la fuerza y la capacidad que Él nos comunica con su Espíritu, sin esperar a sentirnos “idóneos” para hacerlo; Él lo hace por y con nosotros. Pero hay que confiar.

¿Tu vida y tus costumbres te hacen sentirte libre y feliz?.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 109: “Tú eres Sacerdote para siempre”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 17 al 24 de Enero:

Alabemos a Dios Todopoderoso y providente, que conoce todas nuestras necesidades, pero quiere ante todo que busquemos su Reino y digámosle:

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor Jesús, amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos, como tú nos mandaste, al bien del prójimo, para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que la escucha de tu Palabra nos conduzca a evitar la injusticia que ofende al prójimo, el egoísmo que nos hace ciegos, el orgullo y la avaricia de poseer, una actitud perezosa e irresponsable y la desconfianza en un mundo más fraterno.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, Señor, líbranos del mal y presérvanos de la fascinación de la vanidad que oscurece la mente y oculta el bien, para que seamos tus “signos vivos”.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que nuestra oración obtenga de ti el auxilio necesario para quien más lo necesita.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, tú has “tejido” nuestras vidas con tantos acontecimientos, pero nos has dado la inteligencia necesaria para descubrir que has sido tú. Que al reflexionar en tu Palabra nos lleve a entender y acoger la misión que nos has encomendado.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, ayúdanos a reconocer nuestros errores, para vivir siempre reconciliados contigo.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Padre, haznos instrumentos de tu paz. Donde haya odio que nosotros llevemos paz. Donde haya división, unidad. Donde haya desesperación, esperanza; para que la luz de tu misericordia brille sobre todos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Martes 22 de Enero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la Carta a los Hebreos: 6, 10-20.

Del santo Evangelio según san Marcos: 2, 23-28.

Santoral: San Vicente, Diácono y mártir.

“Decían a Jesús los fariseos: ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?”.

Marcos 2:24.

¡Qué fariseos tan ridículos!. La Ley (Ex.20:10) señalaba el séptimo día de descanso para Yavhé”. Pero los escribas hicieron toda una lista interminable y monstruosa de pretensiones divinas sobre los hombres. Pero entre las innumerables listas de trabajos prohibidos en día de sábado, no se había incluido un “trabajito” bastante difundido: Mover la lengua contra el prójimo.

Por lo que también durante el “descanso” (sábado), los fariseos están siempre en actividad. “Pobrecitos” estos fariseos de todos los tiempos que se “asoman” y “van a decir”.

Hace falta tener piedad de ellos. Es gente “cumplidora”, sí, pero a quienes el cumplimiento de la Ley no les da alegría. Su alegría es completa sólo cuando pueden detectar o denunciar las infracciones ajenas. Confunden la colaboración con ser espías. Llenan un vacío no con valores sino con insignificancias. Preocupados por cuatro espigas arrancadas, no dudan en demoler a una persona a golpes de lengua. Es gente así. Pero es triste que existan personas que los escuchen, que los tomen en serio, que se sirvan de sus chismes.

Cristo se comporta de muy distinta manera y se hizo cargo de la defensa de los discípulos “culpables” de aquellas espigas. No es que se infrinja o se pase por encima de una ley puesta por Dios para bien del hombre, sino que esta ley ya no obliga si perjudica al hombre.

Lo que quieren estos fariseos es “tranzar” con Dios, se les olvida que Dios les “regaló” el sábado, pero ellos se lo apropian, lo llenan de preceptos por los cuales “obligan” a Dios a pagarles por sus “sacrificios”.

Cualquier semejanza con la realidad, es mera coincidencia.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 110: “El Señor se acuerda siempre de su alianza”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 17 al 24 de Enero:

Alabemos a Dios Todopoderoso y providente, que conoce todas nuestras necesidades, pero quiere ante todo que busquemos su Reino y digámosle:

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor Jesús, amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos, como tú nos mandaste, al bien del prójimo, para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que la escucha de tu Palabra nos conduzca a evitar la injusticia que ofende al prójimo, el egoísmo que nos hace ciegos, el orgullo y la avaricia de poseer, una actitud perezosa e irresponsable y la desconfianza en un mundo más fraterno.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, Señor, líbranos del mal y presérvanos de la fascinación de la vanidad que oscurece la mente y oculta el bien, para que seamos tus “signos vivos”.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que nuestra oración obtenga de ti el auxilio necesario para quien más lo necesita.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, tú has “tejido” nuestras vidas con tantos acontecimientos, pero nos has dado la inteligencia necesaria para descubrir que has sido tú. Que al reflexionar en tu Palabra nos lleve a entender y acoger la misión que nos has encomendado.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, ayúdanos a reconocer nuestros errores, para vivir siempre reconciliados contigo.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Padre, haznos instrumentos de tu paz. Donde haya odio que nosotros llevemos paz. Donde haya división, unidad. Donde haya desesperación, esperanza; para que la luz de tu misericordia brille sobre todos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Lunes 21 de Enero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la carta a los Hebreos: 5, 1-10.

Del santo Evangelio según san Marcos: 2, 18-22.

Santoral: Santa Inés, virgen y mártir.

Dios todopoderoso y eterno, que escoges lo débil del mundo para confundir a los fuertes, concede propicio, a quienes celebramos el martirio de santa Inés, que imitemos su firmeza en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo…

“¿Cómo van a ayunar los amigos del novio mientras está con ellos?. A vino nuevo, odres nuevos”. Marcos 2:18.

Los profetas habían anunciado que Dios establecería al fin de los tiempos, una nueva creación, un nuevo orden.

Jeremías decía que Dios quería establecer una alianza nueva con su pueblo; ese día escribiría su ley en lo profundo de sus corazones.

Ezequiel “va al grano” diciendo que Dios cambiaría el corazón de piedra por un corazón de carne, un corazón nuevo, e Isaías había anunciado la creación de unos cielos nuevos y una tierra nueva.

Pues aquí está ya presente en Jesús esta Novedad, esta Salvación y esto es motivo de fiesta, de alegría incomparable, porque Jesús, el novio, viene a casarse con nosotros, la humanidad, para salvarnos.

El “novio” es Jesús que llena a sus discípulos, a sus amigos de alegría y libertad para organizar su vida en función de una persona (el “novio”) y ya no de unas leyes.

El “ayuno” es el símbolo de las observancias de la ley de Moisés; no tienen vigencia para los discípulos de Jesús.

La nueva situación creada entre los hombres por la presencia de Cristo se expresa por los símbolos del “paño nuevo”, “vino nuevo”, contrapuestos al “vestido viejo” y a los “odres viejos”: símbolos de las prácticas de los judíos.

La Doctrina de Jesús es salvadora, lleva dentro de sí, una fuerza renovadora y por lo tanto, no puede encajar en ningún sistema, supera cualquier estructura. Ya tal fuerza renovadora está exigiendo constantemente “odres nuevos”.

Antiguamente en la ley judía se practicaba el ayuno para “acelerar” la venida del Mesías: Ya está aquí celebrando sus “bodas”.

¿Cuál es el motivo (pretexto)? ahora para no entrar y participar de su alegría?.

Entiéndelo, si sigues de “amargado”, rencoroso, egoísta, envidiosos, etc., no eres amigo del “Novio” (Jesús).

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 109: “Tú eres Sacerdote para siempre”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 17 al 24 de Enero:

Alabemos a Dios Todopoderoso y providente, que conoce todas nuestras necesidades, pero quiere ante todo que busquemos su Reino y digámosle:

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor Jesús, amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos, como tú nos mandaste, al bien del prójimo, para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que la escucha de tu Palabra nos conduzca a evitar la injusticia que ofende al prójimo, el egoísmo que nos hace ciegos, el orgullo y la avaricia de poseer, una actitud perezosa e irresponsable y la desconfianza en un mundo más fraterno.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, Señor, líbranos del mal y presérvanos de la fascinación de la vanidad que oscurece la mente y oculta el bien, para que seamos tus “signos vivos”.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que nuestra oración obtenga de ti el auxilio necesario para quien más lo necesita.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, tú has “tejido” nuestras vidas con tantos acontecimientos, pero nos has dado la inteligencia necesaria para descubrir que has sido tú. Que al reflexionar en tu Palabra nos lleve a entender y acoger la misión que nos has encomendado.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, ayúdanos a reconocer nuestros errores, para vivir siempre reconciliados contigo.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Padre, haznos instrumentos de tu paz. Donde haya odio que nosotros llevemos paz. Donde haya división, unidad. Donde haya desesperación, esperanza; para que la luz de tu misericordia brille sobre todos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Domingo 20 de Enero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro.

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

Del libro del profeta Isaías: 62, 1-5.

De la primera Carta del apóstol san Pablo a los Corintios: 12, 4-11.

Del santo Evangelio según san Juan: 2, 1-11.

Santoral: San Fabián, Papa y San Sebastián, mártires.

“Hagan lo que Él les diga”. Juan 2:5.

Cuenta un chiste que al día siguiente de las Bodas de Caná, el buen José tenía ese dolor de cabeza característico del que ha bebido algo de más. Y que al levantarse, dijo a su mujer:

-María, tráeme un vaso de agua bien fría… pero por favor, que no la toque el Niño.

“Que no la toque el Niño”: Así decía el buen José en el chiste.

Y lo que tenemos que decir hoy es precisamente todo lo contrario: necesitamos que el Señor TOQUE la realidad de nuestra vida para que nuestras tinajas vacías se llenen de fecundidad, el agua se convierta en vino, nuestra obligación se transforme en amor, nuestro trabajo se construcción del Reino de Dios y nuestra mentira o nuestras medias verdades se conviertan en verdad plena.

Ya no vivimos sólo intentando obedecer al Decálogo: Jesús es ahora nuestro Decálogo.

Es a Él a quien tenemos que imitar, es a Él a quien tenemos que seguir; es Él el que nos tiene que decir lo que tenemos que hacer.

Que Él toque nuestra vida, porque así nuestra vaciedad se llenará de sentido y nuestra agua insípida se convertirá en vino sabroso.

Que Él toque nuestra vida familiar y nos haga ver que vale la pena dar sin esperar respuesta, amar fiel e incondicionalmente a los seres queridos por lo que son, tal como ellos son.

Que Él toque nuestras relaciones humanas y nos haga superar nuestros rencores, nuestras envidias, nuestras insensibilidades, que Él nos haga ver a todos aquellos a quienes “no les queda vino” o les falta calor humano.

Que Él toque nuestra vida de trabajo y sepamos ver el fondo de bondad que existe en todo ser humano, que todo trabajo puede servir para construir el Reino de Dios, que vale la pena ser verdaderos y honestos en un mundo en que se vive de inautenticidad y corrupción.

Todo ello sí que es milagro, sí que es signo, todo ello sí que es vivir en el amor y en la verdad: todo ello sí que es llenar las tinajas de nuestra vida y que el agua de nuestra vida, tantas veces monótona e insípida, se convierta en el vino nuevo guardado hasta ahora.

Que María, la que “estaba allí”, la que está hoy también con nosotros, nos diga hoy al corazón: “Haced lo que Él os diga”.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 95: “Cantemos la grandeza del Señor”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 17 al 24 de Enero:

Alabemos a Dios Todopoderoso y providente, que conoce todas nuestras necesidades, pero quiere ante todo que busquemos su Reino y digámosle:

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor Jesús, amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos, como tú nos mandaste, al bien del prójimo, para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que la escucha de tu Palabra nos conduzca a evitar la injusticia que ofende al prójimo, el egoísmo que nos hace ciegos, el orgullo y la avaricia de poseer, una actitud perezosa e irresponsable y la desconfianza en un mundo más fraterno.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, Señor, líbranos del mal y presérvanos de la fascinación de la vanidad que oscurece la mente y oculta el bien, para que seamos tus “signos vivos”.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que nuestra oración obtenga de ti el auxilio necesario para quien más lo necesita.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, tú has “tejido” nuestras vidas con tantos acontecimientos, pero nos has dado la inteligencia necesaria para descubrir que has sido tú. Que al reflexionar en tu Palabra nos lleve a entender y acoger la misión que nos has encomendado.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, ayúdanos a reconocer nuestros errores, para vivir siempre reconciliados contigo.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Padre, haznos instrumentos de tu paz. Donde haya odio que nosotros llevemos paz. Donde haya división, unidad. Donde haya desesperación, esperanza; para que la luz de tu misericordia brille sobre todos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Sábado 19 de Enero de 2019

Si la oración se hace en la mañana:

Nos ponemos en tu presencia, Dios bondadoso y Padre Nuestro. Te agradecemos que nos hayas dejado empezar el presente día, pues despertamos, una vez más, al conocimiento de nuestra propia existencia… que tu amor nos concede y sostiene. El saber que existimos es el don más grande de tu bondad. ¿De qué nos serviría existir, ante tu presencia, si no estuviéramos conscientes de ello? Además, nuestra vida está profundamente unida a la tuya, por el gran amor del cual nos has hecho participar… de tu amor no podemos dudar. Es el nuestro hacia ti… el que falla con mucha frecuencia. Nos disponemos, ante la grandeza de tu majestad, a los 5 minutos de oración. Te pedimos que des fuerza a la debilidad de nuestra mente y enciendas el fuego de tu amor en nuestros corazones. Padre Nuestro…

Si la oración se hace en la tarde:

Estamos reunidos, Señor, para reconocer tu amor que nos sostiene en el don de la vida… y para reconocer tu bondad que nos colma de beneficios. En las horas que ya pasaron y disfrutamos, tuvimos la oportunidad de hacer sentir tu amor y tu bondad, a través de nuestra propia bondad, en todos aquellos que nos rodean, familiares y amigos y en nuestro mundo tan necesitado de ti y de tu amor. Este día fue un paso más hacia tu eternidad, a la que nos llamaste desde el día en que nos diste la existencia. Si lo aprovechamos, hemos guardado un tesoro. Si lo desperdiciamos… tenemos que redoblar nuestro amor en tu servicio. Que durante estos 5 minutos de oración podamos olvidarnos de los intereses humanos, para estar atentos a tu amor y a tu Palabra.

Guía nuestros corazones por el camino de tu voluntad.

Padre nuestro.

De la carta a los Hebreos: 4, 12-16.

Del santo Evangelio según san Marcos: 2, 13-17.

Santoral: Santos Mario, Marta Audifax y Ábaco, mártires. San Germánico.

“Jesús le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo siguió”. Marcos 2:14.

Jesús sabía de la codicia y de la despiadada dureza de los agentes del poder romano que tenían invadido a Israel. Y aún así escoge a un israelita (Levi-Mateo) pero que colabora con los romanos para cobrar a los israelitas el impuesto para Roma. Nos podemos imaginar el desprecio por este tipo de personas que colaboraban con los opresores. Pues a Jesús “se le ocurre” escogerlo como discípulo suyo y después se sienta a la mesa con publicanos y pecadores… ¡Qué escándalo!. Que dirían hoy nuestros medios de información (?).

“No necesitan de médico los sanos sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

La “Buena Noticia de Salvación” que Jesús está comunicando es creíble por su propia persona, su actitud revela el deseo divino de salvar a la humanidad.

Al admitir a los pecadores a su mesa, Jesús estaba mostrando con ella la misericordia en acción, esa pasión de Dios que siempre quiere hacer que la savia del amor circule entre los hombres.

Todos son iguales en su pobreza, ante la ternura del Padre que les ha engendrado. Jesús arranca al recaudador de su mostrador y quiere embarcar a todo el mundo para que cambie su vida. Los fariseos “pusieron el grito en el cielo” ante esta actitud de Jesús y los fariseos de todos los tiempos siguen “escandalizados” de las obras de sus “hermanos”.

Claro, ellos consideran que “no tienen pecado”, que sus acciones siempre están motivadas para agradar a Dios así destrocen a su prójimo “publicano y pecador” o lo dejen hundirse por su indiferencia.

Leví, dejó el mostrador de impuestos para convertirse en apóstol, ¿y tú?.

Reflexión en silencio y comentarios.

Del Salmo 18: “Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna”.

ORACIÓN FINAL COMUNITARIA: Del 17 al 24 de Enero:

Alabemos a Dios Todopoderoso y providente, que conoce todas nuestras necesidades, pero quiere ante todo que busquemos su Reino y digámosle:

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor Jesús, amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos, como tú nos mandaste, al bien del prójimo, para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que la escucha de tu Palabra nos conduzca a evitar la injusticia que ofende al prójimo, el egoísmo que nos hace ciegos, el orgullo y la avaricia de poseer, una actitud perezosa e irresponsable y la desconfianza en un mundo más fraterno.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, Señor, líbranos del mal y presérvanos de la fascinación de la vanidad que oscurece la mente y oculta el bien, para que seamos tus “signos vivos”.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, que nuestra oración obtenga de ti el auxilio necesario para quien más lo necesita.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, tú has “tejido” nuestras vidas con tantos acontecimientos, pero nos has dado la inteligencia necesaria para descubrir que has sido tú. Que al reflexionar en tu Palabra nos lleve a entender y acoger la misión que nos has encomendado.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Señor, ayúdanos a reconocer nuestros errores, para vivir siempre reconciliados contigo.

MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Se pueden agregar otras peticiones.

OREMOS: Padre, haznos instrumentos de tu paz. Donde haya odio que nosotros llevemos paz. Donde haya división, unidad. Donde haya desesperación, esperanza; para que la luz de tu misericordia brille sobre todos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.