“Ustedes recen así: Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en a tentación sino libranos del maligno”. Mateo 6: 7-15.
Un zapatero remendón acudió con un sacerdote y le dijo:
- “No se que hacer con mi oración de la mañana. Mis clientes son personas pobres que no tienen mas que un par de zapatos. Yo se los recojo a ultima hora del día, cuando regresan del trabajo, y me paso la noche trabajando, aun me queda trabajo por hacer si quiero que todos ellos los tengan listos para ir a trabajar, Y mi pregunta es. ¿Que debo hacer con mi oración de la mañana?”
- ¿Que has venido haciendo hasta hora? pregunto el sacerdote.
- Unas veces hago la oración a todo correr y vuelvo enseguida a mi trabajo; pero eso me hace sentirme mal. Otras veces dejo que se me pase la hora de la oración, y también entonces tengo la sensación de haber faltado; y de vez en cuando, al levantar el martillo para golpear un zapato, casi puedo escuchar como mi corazón suspira. Que desgraciado soy, pues no soy capaz de hacer mi oración de la mañana…!”
Le respondió el sacerdote:
- “Si yo fuera Dios aprecia mas ese suspiro que la oración”….
En cuaresma somos llamados a ser nuevos: Eso es, que tenemos que aprender a amar como Cristo, pensar como Cristo, y, sobre todo, orar como Cristo, porque en esa oración esta nuestra conexión con el Padre Celestial, así como Cristo es uno con el Padre. Que Jesús hace realidad en nosotros eso que El mismo es, lugar de encuentro con Dios y la historia humana.
Reflexionemos en silencio
Del Salmo 33: El Señor libra al justo de todas sus angustias.
Textos Bíblicos: Isaias 55:10-11; Mateo 6: 7-15; 5 Minutos de Oración en el Hogar

