Lecturas para este día: Éxodo 40: 16-21. 34-38. Mateo 13: 47-53.

¨El Reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces¨. Mateo 13: 47.

Hay quienes están ¨muy ocupados ¨ todo el día y muy preocupados por las cosas cotidianas: Comer, beber, ganar dinero, divertirse, etc., personas bastantes distraídas respecto a la Palabra de Dios, que están realmente hundidas, con la cabeza bajo el agua, en las realidades terrenas y poco preocupadas por el Reino. Además, dicen, quién sabe si Jesús vendrá ¨de repente¨ como dicen algunos, tarda mucho. Muy preocupados por sí mismos y poco preocupados por las cosas de Dios, consecuencia… personas que abusan de los demás, los explotan, son duros con ellos, no saben de misericordia, usan su poder para oprimir y no para servir a los demás, creen que no tienen que dar cuentas a nadie, que toda la vida consiste en poseer.

Las exigencias de Dios son serias y no se puede escapar de esas exigencias: O se acepta el reino o se rechaza; si se rechaza estás perdido, tu vida está bajo juicio; nada puede escapar de la seriedad del juicio de Dios sobre la historia humana en el mundo, pues, somos ¨peces buenos y malos¨, es decir, capaces de aprender que el hombre no vale por los bienes que posee, y el uso más serio de estos bienes es la posibilidad de ser caritativo, misericordioso, difundir el bien alrededor. En fin, el hombre fuera del Reino, de las exigencias del Evangelio, se condena, quien no se agarra a esta ancla de salvación, se ahoga. Y todo esto, porque el amor de Dios por nosotros es total (nos perdona, nos da la vida nueva, nos une al Padre), y el nuestro amor por él, no puede ser tan mezquino. Sólo al final de la vida será el juicio, donde ¨se verᨠcuáles son los verdaderos peces ¨buenos y malos¨. ¿De cuáles te crees?

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29
Jul

Dialogando con Santa Marta

   Publicado por: Admin en 5 Minutos de Oracion en el Hogar

Lecturas para este día: Éxodo 34: 29-35.  Juan 11: 19-27.

¨María, María, muchas cosas te inquietan, siendo así que sólo una es necesaria. María escogió la mejor parte¨. Lucas 10: 41.

¨Dialogando¨ con Santa Marta:

Entrevistador: ´Marta: tu casa de Betania se llama aún hoy ¨casa de amistad¨. Marta: ¨Y se podía definir también ¨casa de la espera¨; ¨´El¨ sabía que allí siempre había alguien que la esperaba. En su existencia itinerante nosotros le ofrecíamos un lugar familiar en el que parar, descansar, le garantizábamos la posibilidad de… abrirse a las confidencias. Tal como se hace entre amigos.

Entrevistador: Los pintores, mientras representan a tu hermana con rasgos dulces y hacen resaltar su belleza delicada, a ti te regalan trazos duros, austeros. Es más, le presentan embutida en vestidos monacalaes, con la toca blanca almídonada… Marta: Me gusta una pintura, obra de un desconocido, donde estoy en la cocina, acurrucada junto al hogar, rodeada de objetos familiares. Tengo cara de cansada, se nota que las faenas de la jornada casi me han doblado. Pero a la vez, doy impresión de estar inmersa en una oración silenciosa… Quizá es sólo una interpretación mía. Pero me reconozco en esa postura. Admito todo, siempre atareada, dispersa, de visión corta, capaz sólo de correr, de afanarme totalmente atrapada en mi manera de festejar al Señor, e intolerante hacia otras maneras de honrarlo, poco respetuosa con otra vocación: ¡La de mi hermana!

Entrevistador: ¿Has entendido ahora cuál es esa ¨única cosa necesaria? Marta: No se descubre a través de una definición. Sino parándose rompiendo la esclavitud de las cosas, rebelándose contra la tiranía del reloj, poniéndose a la escucha. Es necesario rechazar el chantaje de lo urgente, para entrar en la libertad de lo único necesario. El: ¿Y cuál es la mejor parte?: ¡La que reclama la profundidad de nuestro ser!

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Lecturas para este día: Jeremías 13: 1-11. Mateo 13: 36-43.

¨El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; el que lo encuentra lo vuelve a esconder y lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo¨. Mateo 13: 36-43.

¡De cuántas ¨estrategias¨ se vale Jesús para proponernos aceptar su Reino! Hoy nos dice que es como cuando se nos presenta la oportunidad de hacer ¨el negocio de tu vida¨. Generalmente consideramos ¨negocios¨ los asuntos cotidianos: Dinero, casas, bienes de consumo, realidades de la vida, pero creemos que el ¨negocio¨ del Reino no es tan importante. Pues Jesús nos ¨sacude¨ para que comprendamos que por andar en los ¨negocios podemos perder el negocio, la oportunidad, la ocasión única e irrepetible de alcanzar nuestra felicidad humana y nuestra salvación. Hay tantas cosas que hacer, pero ¿Son tan importantes como para poner en juego la vida, la salvación? Es preciso entender, además, que este regalo del Reino que Jesús nos hace y que llamamos ¨vocación cristiana¨ no admite ¨mezclas¨. Es decir, la fe compromete toda la vida, a todo el hombre. ¨Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas¨. No basta un poco de religión, unas ¨veladoras¨, una devoción, una que otra Misa en el año, un poco de oración, un poco de caridad, un poco de humildad, etc. El Evangelio compromete a la persona en su totalidad.

Dios que es amor nos invita por pura gracia suya, pero esta invitación compromete toda la vida. Una invitación humana se puede aceptar o rechazar. Si se rechaza, no hay ningún perjuicio serio; si se acepta no queda uno comprometido existencialmente. En cambio, Dios es tan maravilloso, que al invitar, compromete, y es un compromiso que cambia totalmente la vida, la transfigura, la hace nueva. ¿Tu fe es para ti un tesoro?

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27
Jul

La fuerza del amor de Dios

   Publicado por: Admin en 5 Minutos de Oracion en el Hogar

Lecturas para este día: Éxodo 32: 15-24. 30-34. Mateo 13: 31-35.

¨Dijo Jesús: El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas¨. Mateo 13: 31-32.

Nos cuenta un Señor: ¨Estaba un día esperando el autobús en la parada que está fuera de la Iglesia. Estaba conmigo mi madre. Se me acercó una señora muy anciana, vestida con un pequeño abrigo negro, ya lustroso por el uso. Caminaba a pequeños pasos, con la típica rígidez senil del tronco, de la cabeza y de las manos. Me preguntó si quería comprar una protección de estambre, de esas que sirven para coger ollas sin quemarse. De momento dije que no me interesaba. Entonces la viejecita se alejó sin insistir y sin dirigirse a nadie más. Me arrepentí de inmediato, porque comprendí que lo importante no era que yo tuviera necesidad de esa protección, sino que ella tuviera necesidad de venderlas a fin de poder ganar algo. Intercambie una mirada con mi madre, que la alcanzó enseguida y le preguntó a cuánto las vendía. ¨A veinte pesos la pieza, señora¨, respondió; ¨las he hecho yo misma a mano¨. ¨Tengo noventa y dos años…¨. ¨Le compro las cinco que lleva¨, le dijo mi madre. La viejecita miró a mi madre con una sonrisa cansada y apenas marcada; sin decir nada, se alejó con su andar tranquilo, un andar que dejaba inmóviles los brazos, los hombros y la cabeza.

Esta escena la he repensado y meditado dentro de mí muchas veces. La viejecita ya se había alejado: Qué otra cosa, o quién, nos convenció para comprar no una, sino todas las que vendía. Ésa es la cuestión: Hay una fuerza en el ser pequeño, pobre, sufrido y remisivo; una fuerza, sin embargo, que no le viene de fuera. Alguien se la ha puesto dentro, alguien que la posee. No es cuestión de perderse en muchas averiguaciones, Señor, porque sólo hay Uno que pueda poseer tal fuerza, sólo Uno puede haber pensado hacer todo esto: Tú. Tú la pusiste también en el corazón de quien la vio y la sintió. Es la única fuerza que ha existido siempre, que existe y que existirá siempre, la única fuerza que forma una sola cosa contigo, que hace de ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, un único Dios: La fuerza de tu amor o, mejor aún, la fuerza del amor que eres¨.

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Lecturas para este día: Éxodo 19: 1-2. 9-11. 16-20. Mateo 13: 10-17.

¨Al que tiene se le dará y tendrá en abundancia, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene¨. Mateo 13: 12.

No falta uno que otro ¨inteligente¨ que ve en estas palabras de Jesús, algo así como un ¨remate¨ a los pobres, a quienes se les quita hasta lo poquito tienen. Pero estas palabras se refieren más bien a la fe, a la aceptación del mensaje de Jesús en su Evangelio, a la acogida del Reino en cada cristiano.

¨Porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender¨ (Mateo 13: 13).

Esta es la respuesta. El hombre ve y escucha las palabras de Jesús, su Reino ya presente en El, sus milagros, etc., pero ¨hace como que no ve ni escucha¨; es decir, no obedece a Jesús, quiere vivir siempre de ¨milagritos¨, quiere un Dios a su ¨antojo¨, manipulable, quiere que nada mas ¨le llueva en su milpita¨; en cambio, se muestra ¨sordo¨, ¨ciego¨, ¨paralítico¨, ¨mudo¨, y hasta muerto cuando se trata de ir en ayuda de su prójimo: ¨A mí no me toca¨, ¨que los mantenga el gobierno¨, ¨apesta mucho¨, ¨se lo merece y le debió de ir peor¨, etc.

Al que piensa así, tan pobre que ¨no tiene nada¨ más que estas ¨negras intenciones y pensamientos¨ se le quitará hasta eso, o más bien recibirá ¨una sopa de su propio chocolate¨. Pero, en cambio, quien se deja penetrar por la semilla de la Palabra de Dios y le ofrece un corazón abierto, disponible, fértil y dispuesto a eliminar las ¨piedras y espinas¨ que todavía entorpecen su comunión con Dios, ama a Dios y a su prójimo con la misma solicitud que Dios le inspira; y entonces su amor crece abundantemente cada vez más en la medida que lo comparte generosamente.

Piensa pues, si la ¨semilla¨ de la Palabra de Dios ha encontrado un terreno fértil en tu corazón, o todavía está vacío, pobre, duro y lleno de las espinas de tus egoísmos.

De Daniel 3: Bendito seas Señor, Santo y glorioso.

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