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Sep

   Publicado por: Admin en 5 Minutos de Oracion en el Hogar

Lecturas para este día: 1 Corintios 2: 1-5. Lucas 4: 16-30.

¨Jesús fue a Nazaret… entró en la sinagoga… y se puso de pie para hacer la lectura: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor¨. Ningún profeta es bien recibido en su tierra… lo empujaron fuera del pueblo. Lucas 4: 16-30.

No es fácil aceptar a un profeta, y menos por los que le conocen, y menos aún si éste es crucificado. Los de Nazaret esperaban una respuesta a sus preguntas más elementales y Cristo venía a dar la ¨respuesta¨ a la pregunta más fundamental del corazón humano.

Ellos querían un Dios ¨utilizable¨, manipulable según sus intereses egoístas, y Jesús iniciaba un camino de servicio y de entrega. Un Dios para cautivos, oprimidos y pobres no es un Dios popular (Isaías 61: 1). Es el modo de actuar de Dios Padre. Para Él no hay fronteras raciales, ni políticas, ni religiosas… lo único que le mueve es la necesidad, la indigencia, la pobreza.

El argumento de Jesús se basa en la historia de Dios y los hombres: Los alejados se acercan a Dios y los cercanos, que lo quieren aceptar para utilizarlo a su antojo, se van lejos (1 Reyes 17:9). La vida que Jesús nos trae no es apreciada, los hombres esperaban y esperan otras cosas, y por eso quieren matarlo: Él no es efectivamente la solución de una línea humana prolongada. En el fondo sólo quiso decir: Dios es Padre (Deuteronomio 7: 1).

Qué atractiva tentación para muchos tener a Dios a nuestro antojo, para que cumpla todas nuestras ¨órdenes (desaparece a este, acaba a este otro, que se muera aquel, que todo vaya bien, que nunca me enferme…). Lo siento, Dios en Jesús, sólo viene ¡Para el que lo desee con todo su corazón como parte de su vida! 

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 118: ¡Cuánto amo, Señor, tu voluntad!

Lecturas para este día: 1 Corintios 1: 1-9. Mateo 24: 42-51.

¨Por él han sido enriquecidos en todo¨. 1 Corintios 1: 1-9.

Vino un vaquero a comentarle a su patrón que una víbora cascabel había mordido a uno de los empleados. Rápidamente el administrador preguntó al vaquero si le había colocado la inyección de suero antiofídico que tenía en el depósito, el vaquero respondió que no lo había hecho pero que había entregado la cajita con el antídoto a aquel hombre que fue mordido por la serpiente, pues él no sabía poner la inyección. El administrador pidió que lo acompañara a ver al trabajador, cuando llegamos al hospital, preguntamos por la persona que había sufrido la mordedura de serpiente, vino el médico que lo atendió a decirnos que esta persona había fallecido, pero lo que él no podía comprender cómo esta persona llego al hospital con el suero antiofídico en la mano. Preguntó al hombre que había sido víctima de la Cascabel, ¿Por qué no te pusiste el suero antiofídico? A lo cual el trabajador ya temblando y con la respiración irregular y el corazón acelerado debido al veneno de la serpiente, le respondió ¨que no sabía cómo ponerlo¨; el médico le respondió pero ahí en la cajita están las recomendaciones de cómo usarlo, y el trabajador dijo que no se dio el lujo de leerla, luego falleció.

Teniendo la vida en sus manos no la usó.

Cuantas veces simplemente ignoramos u olvidamos que tenemos a nuestro alcance el perfecto antídoto para dar vida a lo que se cree perdido, no permitas que el ¨veneno¨ se extienda en tu vida. Aplica hoy una dosis de vida, Jesús, en tu corazón. No eches en saco roto, la vida de Cristo, que se entregó por todos nosotros. 

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 138: Condúcenos, Señor, por tu camino. 

Lecturas para este día: 2 Tesalonicenses 3: 6-10. Mateo 23: 27-32.

“El que no trabaja, que no coma”. 2 Tesalonicenses 3: 6-10. 16-18.

El Papa Francisco dijo: ¨ ¡El trabajo nos da la dignidad! Quien trabaja es digno, tiene una dignidad especial, una dignidad de persona: El hombre y la mujer que trabajan son dignos.

En cambio, los que no trabajan no tienen esa dignidad. Pero tantos son aquellos que quieren trabajar y no pueden. Esto es un “pero” para nuestra conciencia, porque cuando la sociedad está organizada de tal modo, que no todos tienen la posibilidad de trabajar, de estar unidos por la dignidad del trabajo, esa sociedad no va bien: ¡No es justa! Va contra el mismo Dios, que ha querido que nuestra dignidad comience desde aquí¨.

¨La dignidad no nos la da el poder, el dinero, la cultura, ¡No! ¡La dignidad nos la da el trabajo! ¨.

Y un trabajo digno, porque hoy ¨tantos sistemas sociales, políticos y económicos han hecho una elección que significa explotar a la persona¨: No podemos decir más lo que decía San Pablo: ¨Quien no quiere trabajar, que no coma¨, sino que debemos decir: ¨Quien no trabaja, ¡Ha perdido la dignidad! ¨, porque ¨no encuentra la posibilidad de trabajar¨.

Es más: ¨ ¡La sociedad ha despojado a esta persona de su dignidad! ¨. Hoy nos hace bien volver a escuchar ¨la voz de Dios, cuando se dirigía a Caín diciéndole: ¨Caín, ¿Dónde está tu hermano? ¨. Hoy, en cambio, oímos esta voz: ¨ ¿Dónde está tu hermano que no tiene trabajo? ¿Dónde está tu hermano que está bajo un trabajo de esclavo? ¨.

El Papa concluyó invitando: ¨Oremos, oremos por todos estos hermanos y hermanas que están en esta situación¨. 

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 127: Dichoso el que teme al Señor.

Lecturas para este día: 2 Tesalonicenses 2: 1-3. 14-17. Mateo 23: 23-26. 

“Que Jesucristo… les dé fuerzas para toda clase de palabras y de obras buenas”.  2 Tesalonicenses 2: 1-3. 14-17.

¨Preferiría cometer errores con gentileza y compasión antes que obrar milagros con descortesía y dureza¨.

Darle a alguien todo tu amor nunca es seguro de que te amarán de regreso, pero no esperes que te amen de regreso; solo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona, pero si no crece, sé feliz porque creció en el tuyo.

Hay cosas que te encantaría oír, que nunca escucharás de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas tan sordo para no oírlas de aquel que las dice desde su corazón. (Madre Teresa de Calcuta).

Un niño estaba parado, descalzo, frente a una tienda de zapatos temblando del frío. Una señora se acercó y le dijo
-¨Mi pequeño amigo, ¿Qué estás mirando con tanto interés en esa ventana ?¨.
-El respondió: ¨Le estoy pidiendo a Dios que me dé un par de zapatos¨.
-La señora lo tomó de la mano y lo llevó adentro de la tienda y pidió a un empleado media docena de pares de medias para el niño y un par de zapatos. Preguntó si podría prestarle una tina con agua y una toalla y llevó al niño a la parte trasera de la tienda. Con cariño empezó a lavar los pies del niño y se los secó, luego le colocó las medias y los zapatos. Ella acarició al niño en la cabeza, el niño muy feliz, la alcanzó y la tomó de la mano, mirándola con lágrimas en los ojos le preguntó:
-¨ ¿Es usted la esposa de Dios ?¨
-La Señora le respondió: ¨No, solamente soy una mujer agradecida con lo que él me ha dado¨.

Queridos amigos, se imaginan ¿Qué diferente seria el mundo?

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 149: El Señor es amigo de su pueblo

Lecturas para este día: Ezequiel 37: 1-14. Mateo 22: 34-40.

¨Den gracias al Señor, porque eterna su misericordia¨. Salmo 106.

Cuenta el P.de Marchi que había pasado toda la noche oyendo confesiones. Ya de día llega el último penitente. Es un joven de unos veinticinco años. Está descalzo y parece cansado. Le confiesa, y al notar que se levanta con gran dificultad, le pregunta:
- ¿Viene usted de muy lejos?
- Sí, señor. Casi trescientos kilómetros ocho días de camino.
- ¿Pero no lo habrá hecho usted a pie?
- Sí, señor, todo el viaje. Mi esposa y yo habíamos hecho una promesa y hemos venido a cumplirla. Tenemos una niña que nació ciega. Los médicos dijeron que jamás vería, pero empezamos una novena a la Virgen para que la curase. Todas las noches poníamos unas gotas de agua de Fátima en sus ojos. Yo doy un grito llamando a mi esposa: ¨María, ven que la niña ve, que está curada, la Virgen ha curado a nuestra hijita. ¨Y aquí estamos, padre, para agradecer a la Virgen este milagro.

Muchos son los peregrinos que cada año van rumbo a Fátima, Lourdes, Monte Carmelo, en busca de un encuentro de fe con Jesús a través de la Madre para pedirle, para agradecer tantos milagros que por su mediación maternal acontecen cada día en la vida. María, también fue peregrina en la fe. El Concilio dice que María ¨avanzó en la peregrinación de la fe y conservó fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz¨ (LG.58).

La mejor manera de alabar y honrar a María es imitarla en su fe, obediencia a Dios y amor y servicio a su prójimo. Oremos para que, como ella, busquemos ante todo agradar a Dios y confiemos en su misericordia. 

Reflexión y comentarios….

Del Salmo 106: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 

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