Lecturas para este día: Jeremías 13: 1-11. Mateo 13: 31-35.

¨Dijo Jesús: El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza;…¨.  Mateo 13: 31-32.

Nos cuenta un señor: ¨Estaba un día esperando el autobús en la parada que está fuera de la iglesia. Estaba conmigo mi madre. Se me acercó una señora muy anciana, vestida con un pequeño abrigo negro, ya lustroso por el uso. Caminaba a pequeños pasos, con la típica rigidez senil del tronco, de la cabeza y de las manos. Me preguntó si quería comprar una protección de estambre, de esas que sirven para coger ollas sin quemarse. De momento dije que no me interesaba. Entonces la viejecita se alejó sin insistir y sin dirigirse a nadie más. Me arrepentí de inmediato, porque comprendí que lo importante no era que yo tuviera necesidad de esa protección, sino que ella tuviera necesidad de venderlas a fin de poder ganar algo.

Intercambié una mirada con mi madre, que la alcanzó enseguida y le preguntó a cuánto las vendía. ¨A 20 pesos la pieza, señora ¨, respondió: ¨Las he hecho yo mismo a mano¨. ¨Tengo noventa y dos años…¨. ¨Le compro las cinco que lleva¨, le dijo mi madre. La viejecita miro a mi madre con una sonrisa cansada y apenas marcada, sin decir nada, se alejó con su andar tranquilo, un andar que dejaba inmóviles los brazos, los hombros y la cabeza.

Esta escena la he repensado y meditado dentro de mí muchas veces. La viejecita ya se había alejado: Qué otra cosa, o quién, nos convenció para comprar no una, sino todas las que vendía?.

Ésa es la cuestión: Hay una fuerza, sin embargo, que no le es propia, una fuerza que le viene de fuera. Alguien se la ha puesto dentro, alguien que la posee. No es cuestión de perderse en muchas averiguaciones,

Señor, porque sólo hay Uno que pueda poseer tal fuerza, sólo Uno puede haber pensado hacer todo esto: Tú. Tú la pusiste en la humildad de aquella viejecita, aunque la pusiste también en el corazón de quien la vio y la sintió. Es la única fuerza que ha existido siempre, que existe y que existirá siempre, la única fuerza que forma una sola cosa contigo, que hace de ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, un único Dios: ¨La fuerza de tu amor o, mejor aún, la fuerza del amor que eres¨.

Reflexión y comentarios…

Lecturas para este día: Míqueas 7: 14-15. 18-20. Juan 20: 1-2. 11-18.

¨Entonces Jesús les dijo: ¡ María !¨. Juan 20: 16.

Entrevista con María Magdalena:

-¿Qué medios usó contigo Jesús para convertirte ? -
No sé. He sentido como un rayo de luz que alcanzaba el fondo de mi…pozo, ese punto que me horrorizaba y asqueaba.
- Y tuviste vergüenza de tu conducta anterior…
- Más que nada, deseo de vivir, de amar, de recomenzar todo desde el principio. Como un nuevo nacimiento. La novedad, más que el remordimiento, anula el peso del pasado.
- ¿ Qué ha sido para ti el Maestro?
- Alguien a quien podía ofrecer todo mi ser, no sólo el cuerpo. Alguien que me revelaba la capacidad insospechada de amor que tenía sepultada dentro. El pecado, en efecto, dígase lo que se diga, es esencialmente “no-amor”, incapacidad de amar.
- Alguien ha dicho que, la mañana de Pascua, tú simbolizas a la nueva Eva. O sea, la esposa fiel que vuelve a casa, al jardín de los orígenes para reanudar la conservación interrumpida después de siglos de miseria y sordidez. -
De hecho El, el gran Jardinero, me llamó por mi nombre. Y bastó el timbre de su voz – ¨¡ María ¨-, ese timbre inconfundible, para reconocerlo. Los ojos me habían engañado. Lo confundí con otro. Pero la voz no traiciona. Ese tono, mi nombre pronunciado de esa manera, ha hecho saltar la chispa del reconocimiento. Los ojos habían denunciado la ausencia. La voz me ha restituido lo que temía me hubiesen ¨robado¨. En una palabra, la voz, no los ojos, permite ver. El sentirse llamados por el nombre, y no tener miedo, introduce en la experiencia más arrebatadora.
- Formula un deseo.
- Me gustaría que todos los que tienen confiados ministerios de misericordia se convencieran de que las perlas de mayor valor no son las que se fabrican artificialmente en los laboratorios espirituales, sino aquellos que se descubren, que se inventan, por el camino, quizás en medio del fango. Pero para eso se exigan ojos y corazón de enamorados capaces de sospechar la presencia.

Reflexión y comentarios…

Lecturas para este día: Míqueas 6: 1-4. 6-8. Mateo 12: 38-42.

¨Algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: ´Maestro, queremos ver un signo tuyo´. Él les contestó: Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás¨. Mateo 12: 38-42.

Escoge el amor… en lugar del odio.
Escoge la sonrisa… en lugar del ceño fruncido.
Escoge edificar… en lugar de destruir.
Escoge la perseverancia… en lugar del abandono.
Escoge el cumplido… en lugar de la crítica.
Escoge sanar… en lugar de herir.
Escoge dar… en lugar de recibir.
Escoge la gratitud… en lugar de la queja.
Escoge fe… en lugar de de la duda.
Escoge la confianza… en lugar del temor.
Escoge actuar… en lugar de dejar para después.
Escoge perdonar… en lugar de maldecir.
Escoge la oración… de la angustia.
Escoge la excelencia… en lugar de la mediocridad.

Porque así, cuando decides, amar, sonreír, edificar, perseverar, alabar, sanar, dar, agradecer, tener fe, confiar, actuar, perdonar, orar, ser excelente, es que estás poniendo a Dios PRIMERO por encima de todo. Ya no necesitas estar pidiendo milagros, tus actitudes y tus obras demuestran que estás alabando los milagros que Dios te regala cada día y eres capaz de agradecerlos, ponerte en sus manos y ser su mano providente para tu hermano.

Donde hay fe, hay amor.
Donde hay amor, hay paz.
Donde hay paz, está Dios.
Donde está Dios, no falta nada.

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 49: Dios salva al que cumple su voluntad.

Lecturas para este día: Isaías 38: 1-6. 21-22. Mateo 12: 1-8.

¨Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado¨. Mateo 12:2.

La suavidad del ¨yugo¨ de Cristo se opone a la intransigencia de los fariseos. Los discípulos de Cristo pasan por un campo de trigo, y arrancan unas espigas, las trituran en sus manos, y se las comen.

¿Hay algo malo en eso?

Según los fariseos sí, ¡Porque era sábado? Y según la Ley era un día consagrado a Dios, dedicado al descanso el ¨séptimo día¨ (Génesis 2: 1-3). La práctica de esta ley llegó a extremos (Éxodo 16: 23; Números 15: 32; Isaías 58: 13).

Jesús defiende a sus discípulos, a la vez que descubre el corazón duro, legalista y mezquino de los fariseos: Los discípulos no faltaron a la ley porque, les dice, primero está una necesidad vital: Comer, que el cumplimiento de una ley o regla. Además les demuestra cómo en casos extremos se pasa por encima de esta ley, como lo hizo el mismo rey David (1 Samuel 21: 1-7); luego les recuerda que los sacerdotes mismos del templo quebrantan esta ley del sábado, porque la misma ley les permite a ellos realizar la preparación y la realización de los sacrificios, colectar los dones y purificar las vasijas ¡En sábado (Números 28: 8).

Pero lo que ¨les cae como bomba¨ fue que Jesús dijera: ¨El Hijo del hombre es Señor (dueño) del sábado¨ (Mateo 12: 8). Es decir, Jesús no suprime el ¨día de descanso¨, sino que le da su nueva interpretación o significado y valor: Lo más importante para Dios es respetar y vivir la ley del amor que él vivió y nos enseñó a vivir, haciendo del prójimo el ¨santuario de Dios¨, el ¨domingo¨ más excelente donde lo encontramos y alabamos cuando le servimos.

Por ejemplo, hay quien le preocupa más ¨no haber ido a Misa el domingo¨ que poner un remedio a su vida de ¨perros y gatos¨ que lleva en su casa y vecinos. O como también, a veces pasa, que somos muy ¨legalistas¨ para condenar a los demás por sus obras, pero luego nos damos cuenta que ¨lo mismo¨ pasa en la propia casa, pero ahí somos condescendientes, ahí no hay culpa. Es que la ¨zorra no se ve su cola¨.

Reflexión y comentarios…

De Isaías 38: Sálvame, Señor y viviré.

Lecturas para este día: Isaías 26: 7-9. 12. 16-19. Mateo 11: 28-30.

¨Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera¨. Mateo 11: 28-30.

Inspira Tú mis acciones para que, partiendo siempre de Ti, descubra mejor lo que en ellas se opone a tu voluntad y permanezcan bajo el amparo de tu misericordia. Tu inspiración es ya, de entrada, una fuerza positiva en mi obrar, aunque con frecuencia se vea trenzada con otras obras negativas, propias de mi existencia peregrina, que se busca.

Estoy convencido, Señor, de que si tu gracia me inspira yo haré el bien sin darme cuenta de lo que hago. Seré instrumento tuyo, cauce de tu bondad para que tu Reino venga a nosotros. Sólo si tu gracia sostiene mi obrar, seré testigo de la esperanza.

¡Es tan fácil, desalentarse ante los propios fallos y los de los demás! ¡Tan difícil es estar siempre volviendo a empezar, reconstruyendo ruinas, aceptando derrotas sin derrotismo! Pero tu inspiración nos fortalece e ilumina, especialmente cuando nuestro buen obrar se nos hace más cuesta arriba, más contracorriente de los criterios de este mundo que pasa.

Tu inspiración es la firmeza en nuestro andar vacilante.

Sí, Señor, tu gracia nos inspira, nos sostiene u acompaña, porque hemos reconocido nuestra pobreza y la hemos puesto a tus pies.

Sí, Señor, nuestras obras son tus obras, no porque sean acabadas, perfectas, deslumbrantes…, sino porque Tú has querido tener necesidad de mi debilidad, hasta hacerla mensajera de tu ternura inquebrantable.

Tu gracia, que no ha sido estéril en mí, me ayuda a saberme y presentarme débil entre los débiles. Tú, Señor, haces maravillas con nuestra flaqueza entregada.

(A. L. Baeza).

Reflexión y comentarios…

Pagina 1 de 15712345678910...203040...Ultima »