Oración del 15 de abril del 2014, martes:

Lecturas para este día: Isaías 49: 1-6. Juan 13: 21-33. 36-38.

“Jesús se sintió profundamente conmovido, y añadió con toda claridad: Les aseguro que uno de ustedes me traicionará. Los discípulos comenzaron entonces a mirarse unos a otros, sin saber de quién estaban hablando. Juan 13: 21-22.

Nos sorprende la paciencia de Jesús haber soportado la presencia de Judas durante tan largo tiempo, sabiendo que, a pesar de su empeño y bondad no transformaría su corazón. Judas fue del grupo que el Señor escogió entre sus discípulos e hizo de ellos sus más allegados colaboradores en la empresa de establecer el ¨Reino¨.

Raras veces se hace referencia a Judas en el Evangelio, pero cuando se hace siempre se recuerda su doblez y su felonía. Judas Iscariote, que fue el que traicionó a Jesús. Lucas 6: 16. Uno de los doce discípulos, el que se llamaba Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes y les dijo: ¿Cuánto me quieren dar y yo les entrego a Jesús? Mateo 26: 14. Judas el traidor, les había dado una contraseña, diciéndoles: Al que yo bese, ése es; aprehéndanlo y llévenselo bien sujeto. Marcos 14: 44.

No nos debería extrañar que Jesús retuviera junto a si a Judas, aunque conociera las intenciones amargas de su corazón. Jesús llamó a la conciencia de Judas hasta el último momento: Les aseguro que uno de ustedes me traicionará. (Juan 13: 21). Lo que has de hacer, hazlo pronto (Juan 13: 27). ¿Qué esperanza nos quedaría a nosotros, si no supiéramos que Jesús toleró a Judas y lo hizo objeto de su amor y de su bondad? ¿A nosotros… que a pesar de los renovados propósitos… traicionamos una y otra vez el amor del Señor?

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 70: En ti, Señor, he puesto mi esperanza.

Oración del 14 de Abril del 2014, lunes:

Lecturas para este día: Isaías 42: 1-7. Juan 12: 1-11.

¨Jesús fue a Betania, donde vivía Lázaro, a quien él había resucitado. Allí hicieron una cena en honor de Jesús; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa comiendo con él¨. Juan 12: 1-2.

La familia de Lázaro, en Betania, fue para Jesús una familia amiga y de sus confianzas. En los viajes a Jerusalén encontraba acogida él y los discípulos que lo acompañaban. Ahora que regresa de Galilea, lo agasajan con un banquete.

Jesús había resucitado a Lázaro y para aquella familia cualquier homenaje al Señor resultaba pequeño para la gratitud de su corazón. Lo que no saben Lázaro, Marta y María, es que en el transcurso de esa semana Jesús morirá crucificado. Jesús sí lo sabe. Por eso cuando María, la hermana de Lázaro, unge con costosísimo perfume la cabeza del Señor, y Judas reclama aquello como un desperdicio ante las necesidades de los pobres, Jesús defiende la actitud de María… que no es otra cosa que la manifestación del cariño y la gratitud profunda que le profesa la familia… con aquellas palabras: Déjala, pues lo estaba guardando para el día de mi entierro. A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán. Juan 12: 7-8.

Del corazón bueno fluye bondad, del corazón malo fluye maldad. A Judas violenta e inconforma la manifestación de cariño de María de Betania, porque ve que se le escapa la oportunidad a sus tenebrosas intenciones: Judas no dijo esto porque le importan los pobres, sino, porque era ladrón, y como tenía a su cargo la bolsa del dinero, robaba de lo que echaban en ella. Juan 12: 6.

Siempre existirá la maldad junto a la virtud; para que afloren las verdaderas intenciones del corazón.

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 26: El Señor es mi luz y mi salvación.

Oración del 12 de abril del 2014, sábado:

Lecturas para este día: Ezequiel 37: 21-28. Juan 11: 45-56.

¨Ustedes no saben nada, se dan cuenta de que es mejor para ustedes que muera un solo hombre por el pueblo, y no que toda la nación sea destruida¨. Juan 11: 47-50.

Desde Betania, algunos que presenciaron la resurrección de Lázaro, cómplices de los jefes de Israel, ¨volaron¨ a Jerusalén a notificarles de lo acontecido. Estos guías religiosos nunca aceptaron a Jesús como profeta enviado por Dios, menos como el Mesías e Hijo de Dios. No soportaron su presencia ni sus enseñanzas, menos sus milagros que aumentaban el prestigio y autoridad de Jesús.

Por defender sus propios y humanos intereses, cerraron los ojos de la inteligencia y del corazón, ante los reclamos de fe, del Señor su Dios. El milagro, en vez de hacerlos concluir: El Reino de Dios ha llegado a nosotros (Lucas 11: 20), concluyeron: ¨Es mejor que muera¨. Eso es lo que convenía a sus intereses. Y para legitimar su decisión pusieron de por medio los intereses de la Nación, sin importarles la voluntad del Señor, y la necesidad de actuar conforme a ella. Así que desde aquel día las autoridades judías tomaron la decisión de matar a Jesús.

Un acto de fe no es acto ciego e irracional, necesita de nuestra inteligencia. La fe no es una disposición del alma y del corazón que nos induce a sujetar nuestros pensamientos y determinaciones… a la voluntad del Señor. Pero lo que más interfiere a la fe y la corrompe son nuestros propios intereses, de tal manera arraigados en el egoísmo, que es muy difícil querer aceptar lo que el Señor desea y quiere.

Si los jefes religiosos de Israel se hundieron por su soberbia… ¿Qué será de nosotros sin la verdadera humildad?

Reflexión y comentarios…

De Jeremías 31: El Señor culpará a su pueblo como un pastor a su rebaño.

Oración del 8 de abril del 2014, martes:

Lecturas para este día: Números 21: 4-9. Juan 8: 21-30.

¨Ustedes son de aquí abajo, pero yo soy de arriba, ustedes son de este mundo, pero yo no soy de este mundo. Por eso les dije que morirían en sus pecados; porque si no creen que yo soy el que soy, morirán en sus pecados¨. Juan 8: 23-34. 

Imaginemos, por un momento, que el pecado es arrojarnos a un pozo muy profundo… y carecemos de recursos para salir por nosotros mismos. Si no nos ayudan desde arriba jamás podremos ver la luz. Pero si no queremos salir… tampoco saldremos, aunque nos quieran ayudar.

Nosotros mismos, por el pecado, nos hundimos despreciando la maravillosa relación de amor que Dios ha querido establecer con el ser humano. Cortando el flujo de la misma vida de Dios… de la que empezamos a participar en el bautismo y crece en los demás Sacramentos.

Pero una vez hundidos en el pecado, ningún esfuerzo personal es eficaz ni suficiente para recuperar la dignidad perdida. Solamente Dios puede elevarnos, de nuevo, a la dignidad de ¨hijos¨. Romanos 8: 28-30.

Dios mismo, en la persona de Jesús: Entra al pozo para sacarnos: Ustedes son de aquí abajo, pero yo soy de arriba. El amor de Dios se excede, nos busca a pesar de que nuestra maldad consistió en haberlo despreciado a El, su amor, el orden de cosa, el que El mismo estableció en nuestra existencia.

Entra al pozo de nuestra iniquidad, aceptando y soportando las humillaciones que nosotros mismos nos acarreamos por el pecado, como son el sufrimiento y la muerte. Pero si no queremos dejarnos salvar, nuestra perdición será eterna. Si no creen que yo soy el que soy, morirán en sus pecados.

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 101: Señor, escucha mi plegaria.

Oración del 7 de abril del 2014, lunes:

Lecturas para este día: Daniel 13: 1-62. Juan 8: 1-11.

¨Ellos preguntaron esto para ponerlo a prueba, y tener así de qué acusarlo¨. Juan 8: 1-11.

La escena en el Evangelio de la mujer pecadora, que es arrastrada hasta Jesús con morbosa intención y doble maldad, es uno de los episodios más inicuos de la hipocresía humana.

Pero, también escena donde brilla y destaca, sobre la maldad humana, la misericordia del Señor.

Morbosa intención. Porque aparentan ser movidos por la justicia y rectitud que exige Dios a su Pueblo: Moisés ordenó… En ese mismo momento están encubriendo sus propios pecados, peores que los de aquella mujer.

Doble maldad. El que quiere encumbrarse en base a una falsa virtud, lo hace fácilmente: Hundiendo a otros. Si el otro es el malo, por lógica barata: Yo soy el bueno.  Los fariseos, pretenden obtener la aprobación de Jesús para apedrear a la mujer hasta darle muerte… y lucir así como adalides de la justicia. Y, además, pretenden alzarse y prevalecer a costa del ¨hundimiento¨ de Jesús, ante el pueblo: Preguntaron esto para ponerlo a prueba y tener así de qué acusarlo.

Pero es Jesús, el verdadero justo, quien los hunde a ellos con el testimonio silencioso pero inexorable de su propia conciencia: El que no tenga pecado que arroje la primera piedra contra esa mujer.

Jesús, aunque conocía sus pecados no se los exhibió en público. Pero, todos, soltando las piedras, que habían preparado en contra de la mujer, se retiraron sin atreverse a molestarla más… ni a Jesús.

Jesús rehabilitó a la mujer, pero le pidió regenerar su vida: Tampoco yo te condeno, ahora vete, y no vuelvas a perder.

Reflexión y comentarios…

Del Salmo 22: Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.

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